El 2026 está a punto de comenzar.
Y, como cada año, lo habitual sería desearte un «feliz año nuevo». Pero quiero ir un paso más allá. Porque la vida real no es una postal perfecta. Y tú lo sabes.
La vida, tal como ha sido siempre, es un “lote” de experiencias: momentos muy buenos, buenos, normales —la mayoría—, malos y, a veces, muy malos. Reconocer esto no es pesimismo; es el primer paso hacia una felicidad real.
La buena noticia es que ese “lote” no es inamovible. Depende, en gran parte, de lo que priorizamos.
¿Qué podemos hacer para que ese lote sea lo mejor posible? Tres cosas muy concretas:
1. Aprovechar la ciencia: Optimizar la calidad de vida con lo que la investigación ya ha demostrado. Comienza ahora de forma gratuita en www.institutodelbienestar.com con nuestra Wikifelicidad o el cursillo “Cómo Ser Más Feliz”.
2. Cultura del No-Daño: Vivir sin dañar a ningún ser sintiente (con la única excepción de la legítima defensa). Menos daño es, directamente, más bienestar para todos.
3. Invertir en Neurociencia: Apostar por la ciencia del cerebro y del sistema nervioso.
Haz este ejercicio un segundo:
Recuerda los tres momentos en los que más sufriste en tu vida.
Ahora recuerda los tres momentos más felices.
¿Te imaginas una vida —la tuya y la de quienes vendrán después— en la que ese sufrimiento pudiese evitarse y la experiencia cotidiana se pareciese mucho más a esos momentos de plenitud?
Eso no se consigue solo con buenos deseos. Se consigue con ciencia y decisiones valientes. Por eso, te invito a que tu primer acto del 2026 sea este:
Cada firma cuenta. Cada pequeña acción puede acercarnos a una humanidad que sufra menos y viva mejor.
Ahora sí, desde un lugar más honesto, te deseo un nuevo año más feliz. No una felicidad de deseos vacíos, sino una basada en causas reales.
Que el 2026 sea el año en el que dejemos de esperar la felicidad y empecemos a construirla juntos.
Un abrazo,
Xavier Paya
Institute of Well-being