EMPRESAS ORIENTADAS A LA FELICIDAD

Otro de los pilares de una Sociedad del Bienestar Personal son las empresas orientadas a la felicidad (e.o.f.), las cuales tienen 3 características:

  • Equilibrio en sus objetivos
  • Orientación a la excelencia y la eficiencia
  • Orientación al bienestar de sus empleados

5.1. EQUILIBRIO EN SUS OBJETIVOS

Las empresas happiness-oriented tienen varios objetivos, buscando un cierto equilibrio entre ellos:

  • Beneficios y rentabilidad. Normalmente será el fin principal, entre otras cosas, porque sin él no podrían existir.
  • Satisfacción de los clientes, como fin en sí mismo y no sólo como un simple medio de ganar dinero.
  • Satisfacción y bienestar de los empleados.
  • Satisfacción de los proveedores.

5.2. EXCELENCIA Y EFICIENCIA

Una Sociedad del Bienestar Personal requiere que todos o la mayor parte de sus componentes funcionen bien, incluyendo las empresas. Los países que tienen un índice de satisfacción con la vida más alto son normalmente los que tienen mayor poder adquisitivo y viceversa. Para ello se requiere un tejido empresarial competitivo.

Por ese motivo las empresas orientadas al bienestar se esfuerzan en ser eficientes y productivas, intentando ofrecer la máxima calidad al menor precio para los consumidores. Son conscientes de que con ello no sólo benefician a éstos, sino que contribuyen a una sociedad más próspera, con una buena sanidad, educación, protección social, etc.

Algunas de las características de estas empresas son:

  • Tienen un Sistema de Gestión de la Calidad, con procedimientos y controles de calidad.
  • Controlan efectivamente el gasto.
  • Automatizan los procesos que pueden.
  • Buscan la mejora continuada y, si es posible, la innovación.
  • Tienen una visión de futuro, ahorrando parte de sus beneficios para invertirlos en iniciativas orientadas a dar frutos en el medio y largo plazo.
  • Difunden entre sus empleados la cultura de la excelencia, lo que incluye los siguientes valores y pautas:
  • Trabajo bien hecho, profesionalidad, calidad, rigor, productividad, aprovechamiento del tiempo, eficacia y sentido de la responsabilidad, todo ello dentro de la moderación, evitando el exceso de presión, estrés y competencia.
  • Ética, honestidad, transparencia, fiabilidad y cumplimiento, como consecuencia del respeto y consideración hacia los demás: clientes, empleados, proveedores y empresa.
  • Coherencia: si nosotros queremos e incluso exigimos, como consumidores, que nos presten buenos servicios (por ejemplo, cuando necesitamos recurrir a la asistencia sanitaria) y buscamos los productos y servicios más competitivos en cuanto a la relación precio-calidad para nosotros mismos, también es lógico que nosotros apliquemos esas mismas pautas con los demás cuando actuamos como productores.
  • La “regla de oro de la doble revisión”: en primer lugar una autorrevisión del trabajo ejecutado y posteriormente una o varias revisiones por otras personas.

Las e.o.f. divulgan esa cultura mediante el ejemplo de los jefes y veteranos, la formación, charlas o algo tan simple como redactar un manual con este tipo de pautas que los empleados lean al iniciar la colaboración, así como cada vez que se modifique. Obviamente otra vía fundamental es ir puliendo a los profesionales cada vez que se separen de ese modus operandi.

5.3. BIENESTAR DE LOS EMPLEADOS

Las empresas orientadas a la felicidad tienen un sincero interés por el bienestar de sus empleados, intentando cubrir sus necesidades y hacerles sentir bien, aunque al mismo tiempo de una forma equilibrada, teniendo en cuenta los recursos limitados. Generalmente la mayor parte del tejido productivo son pequeñas y medianas empresas a las que no les sobran los recursos para proporcionar grandes remuneraciones o trabajar a un ritmo de trabajo poco productivo. Por el contrario, para su supervivencia y buen funcionamiento tienen que gestionar muy bien el dinero y el tiempo. Ese equilibrio evita el extremo de la obsesión por enriquecerse a toda costa y el otro de la excesiva preocupación por el bienestar de los empleados que pueda llevar a una falta de competitividad.

Algunas de las necesidades de éstos que los negocios happiness-oriented se esfuerzan en cubrir son una remuneración justa, horario y carga de trabajo razonables, respeto y cordialidad, reconocimiento, justicia y honestidad, ambiente de trabajo adecuado, condiciones físicas dignas y autonomía. Si se lo pueden permitir, llevan a cabo un seguimiento del grado de satisfacción de sus trabajadores y les proporcionan formación en bienestar personal.

Remuneración justa

Una e.o.f. se esfuerza en dar una remuneración razonable, como mínimo en condiciones de mercado (salvo que realmente no sea posible), equilibrada con su margen de beneficio. Intenta encontrar puntos de equilibrio y de mutuo beneficio, buscando un reparto equitativo de los beneficios entre el capital y los trabajadores, de forma que ni los márgenes de beneficios sean excesivos a costa de sueldos bajos ni al revés.

Horario y carga de trabajo razonables

Por otro lado, vigilan que las condiciones de horarios, vacaciones y carga de trabajo sean compatibles con el bienestar de la plantilla:

  • Jornada laboral equilibrada. Un máximo de 8 horas diarias es razonable, con independencia que determinados puestos de responsabilidad requieran horarios más largos. En ocasiones hay puntas de trabajo y es necesario trabajar más de forma temporal, pero lo saludable es buscar, por norma general, el equilibrio, de modo que el promedio de horas diarias no supere las 8. Cuando es necesario trabajar a menudo por encima de ese umbral, ello significa que hay un incremento del volumen de trabajo de forma estructural y no meramente puntual, por lo que lo que en esos casos una e.o.f. contrata más personal. Ello tiene la ventaja adicional de que ayuda a reducir el desempleo.
  • Descansos apropiados para irse recuperando. En la zona central de la jornada es saludable hacer una pausa suficientemente larga para comer, descansar y poder abordar la tarde con energías. Una hora puede ser una buena dosis, aunque hay personas que pueden necesitar menos y otras más, por lo que es recomendable cierta flexibilidad.
  • Vacaciones suficientes para regenerarse a fondo del desgaste acumulado. Ello puede tener un impacto considerable en la calidad de vida de los trabajadores, dado que permiten cubrir necesidades como descansar, disfrutar de la familia, viajar o tener contacto con la naturaleza. Asimismo, quien lo desee podrá contar con tiempo para cultivar su felicidad, ejercitándose en las técnicas probadas para ello.
  • Flexibilidad. Una empresa happiness-oriented es sensible a que sus empleados puedan vivir de la manera más adaptada a sus necesidades, aspiraciones, gustos, forma de ser o situaciones coyunturales, dentro de lo posible. Facilita que tengan cierto control sobre su vida y se sientan libres. Por todo ello fomenta:
  • La posibilidad de tener jornadas reducidas o medias jornadas para personas que por los motivos que sea deseen trabajar menos horas, con un tipo de remuneración que haga que esta modalidad no suponga en el global un coste adicional para la empresa. Ello permite poder combinar trabajo con maternidad o paternidad o con otras actividades beneficiosas para la persona.
  • Horarios parcialmente flexibles. Lo lógico y justo es una flexibilidad recíproca por parte de la empresa y de los que trabajan en ella. Ello implica que si a alguien le conviene faltar en el algún momento, puede hacerlo (si no perjudica el funcionamiento correcto de la compañía) y compensarlo trabajando tiempo extra ese u otros días. Por la misma regla de tres, si algún día hay mucho trabajo y conviene quedarse más rato, es justo que lo empleados lo hagan y se compense ese tiempo extra trabajando menos otros días (salvo que esa compensación ya esté incluida en la remuneración).
  • La libertad de cogerse sus vacaciones de forma partida a lo largo del año, siempre que no dañe la funcionalidad de la empresa. Ello facilitará que los empleados se vayan recuperando del desgaste laboral de forma más regular.
  • Cambios de tareas o departamentos: si alguien está más a gusto con otro tipo de trabajo se le dan facilidades para que pueda hacerlo dentro de las posibilidades de la empresa. Ello normalmente no sólo contribuye a tener personas más felices sino también más motivadas, además de compañías más eficientes, en que se alinean las tareas con las capacidades de los empleados.
  • Carga de trabajo razonable, de manera que los empleados no se vean obligados a mantener normalmente un tiempo ritmo excesivo ni cayendo tampoco en lo contrario.

Todo lo anterior contribuirá sin duda a sociedad más feliz. En cambio, una vida frenética y estresante puede causar mucho malestar e incluso sufrimiento (en forma de agotamiento, síndrome de estar quemado, ansiedad, depresión, enfermedades, etc.), llevando a algunas personas incluso a quitarse la vida por ello y a otras a tener problemas de salud mortales.

Respeto y cordialidad

Este aspecto es fundamental para el bienestar de los trabajadores. Un negocio orientado al bienestar se esfuerza en seguir todo lo explicado en el apartado 2.3. de la guía “Sociedad Orientada a la Felicidad”. La aplicación práctica de ello en el mundo laboral implica lo siguiente:

  • Dar un trato respetuoso y cordial y tener actitudes positivas, como saludar, sonreír, mirar a los ojos, interesarse por los demás o elogiar.
  • Intentar evitar las negativas, como enfados, excesivo criticismo y reproches, prepotencia, un perfil excesivamente alto o hacer comentarios negativos de otros compañeros (salvo los que procedan por cuestiones profesionales). Otras actitudes no deseables son el victimismo, generar conflictos, crear facciones enfrentadas y otras conductas que enrarezcan el clima humano. 
  • Adecuada comunicación y gestión de conflictos. En las empresas orientadas a la felicidad los temas se intentan tratar de forma abierta y con sinceridad, con un actitud constructiva, resolutiva y asertiva. Cuando se desea mejorar algo, se comenta con calma y de forma pacífica, si es necesario una con actitud seria e incluso firme, y se toman las medidas oportunas, pero sin agredir e intentando ser lo más diplomático posible. Si es conveniente cortar la relación laboral se puede cortar, pero con respeto. Para saber más sobre comunicación asertiva y gestión de conflictos recomendamos realizar los cursos del Instituto del Bienestar o leer el libro gratuito “Las Técnicas del Bienestar Personal”.
  • Tolerancia, lo que incluye aceptar que es normal que haya algunas cosas que nos molestarán del resto de compañeros.
  • Expeditividad con el abuso. Las e.o.f. tienen un fuerte compromiso con evitar el acoso laboral (humillaciones, maltrato psicológico, etc.) y sexual, ya que daña mucho el ambiente laboral y el bienestar del que lo sufre. Por ello en estas organizaciones lo anterior se pone en conocimiento de gerencia o RRHH a la mayor brevedad y ésta es expeditiva en solucionarlo, si es necesario con el despido.
  • Privacidad. En este tipo de organizaciones la esfera personal pertenece a cada individuo, por lo que tienen unas pautas de no realizar comentarios relativos al ámbito privado de un compañero de trabajo que pudieran desagradarle en caso de que supiera que se han realizado. Asimismo, las situaciones personales de cada cual que no afecten al rendimiento profesional nunca afectan a su valoración como profesional, a su retribución ni a la asignación de puestos y funciones, que se basan exclusivamente en cuestiones de tipo profesional.
  • Libertad individual e indumentaria. La filosofía una empresa happiness-oriented es de respeto hacia la libertad individual, por lo que cada persona es libre de trabajar con la indumentaria que estime pertinente. Sin embargo, cuando se tenga trato presencial con clientes o clientes potenciales es lógico que pueda haber un código de vestimenta, en la medida en que ello afecte a los resultados de la empresa.

La manera de infundir en la organización esta cultura positiva es dando ejemplo desde arriba, transmitiéndola de forma escrita (leyendo un manual con la cultura corporativa cuando un empleado se incorpore a la organización) y oral (reuniones, formación), así como puliendo al personal cuando se aleje de estas pautas.

Una vez está establecida esta cultura, los nuevos empleados que empiecen a trabajar en la empresa tenderán a reproducirla por imitación de sus compañeros, así como a interiorizarla. Todo ello contribuye a convertir la empresa en un lugar al que nos apetezca ir cada mañana al levantarnos y con el que nos quedamos satisfechos al acostarnos.

Reconocimiento

En las e.o.f. predomina el feedback positivo sobre el negativo; como mínimo se intenta que el primero iguale al segundo. Los jefes tratan de pillar a sus empleados haciendo las cosas bien para darles valoraciones positivas, lo que motiva a los segundos a reproducir esas pautas.

Justicia y honestidad

Este tipo de empresas busca el mutuo beneficio y las soluciones win-win, en que todos ganen. Son equitativas, meritocráticas y cumplidoras, difundiendo también esa modus operandi entre sus empleados y evitando que nadie se aproveche de nadie. Los jefes no se alinean con ninguno sus subordinados, sino que más bien mantienen un papel neutral e imparcial, como jueces objetivos. Los empleados tienen una sensación de que en esas organizaciones se busca lo justo, lo que genera un ambiente de confianza.

Ser objetivo también implica ser ratiocrático, es decir, hacer lo que diga aquel que tenga más razón, independientemente del puesto jerárquico que ocupe. Por ello, se considera que el mejor líder no es el que manda y ordena unilateralmente y es incapaz de modificar sus posturas, sino aquel que sabe consultar, escuchar y aceptar el criterio de otra persona cuando se da cuenta de que tiene más razón que él.

Ambiente de trabajo adecuado

Un ambiente de trabajo adecuado es al mismo tiempo propicio para un trabajo productivo y de calidad y razonablemente agradable para los empleados:

  • Actitudes equilibradas. Este tipo de organizaciones intentan moverse en una banda del centro y evitar extremos. Ello implica ni excesiva formalidad ni demasiada informalidad (aunque cuanto más responsable sea el equipo más informalidad puede haber), ni mucho estrés y ambiente tenso ni exagerada relajación y despreocupación, ni gritos, malas caras o malos rollos ni una sobredosis de carcajadas y diversión (eso se reserva para los ratos de ocio, aunque es saludable el humor de vez en cuando). Tampoco se trata ni de pasarnos toda la jornada laboral trabajando sin cesar porque no hay pausas ni de interrupciones más largas de lo prudente, ni de una frialdad en las relaciones ni de confundir la empresa con un club social. En este sentido, las relaciones con los compañeros se pueden cultivar principalmente fuera de la jornada laboral, para lo cual es positivo que los empleados organicen comidas, cenas y actividades, incluso que la empresa lo promueva si lo estima conveniente.
  • Ambiente de concentración, de focalización en el trabajo, evitando la contaminación acústica y las interrupciones innecesarias, disfrutando en el horario laboral de una serie de placeres y dejando otros para el tiempo de ocio:
  • Evitación de la contaminación, intentando mantener un tono de voz moderado, tratando de ser discretos y no resultar molestos ni desconcentrar a los demás.
  • Se intenta no interrumpir a los demás más de lo razonable ni extenderse en las conversaciones más de lo necesario, buscando la moderación.
  • Placeres a disfrutar durante la jornada laboral: el de concentrarse en el trabajo, autorrealizarse profesionalmente, aprender, hacer cosas nuevas, afrontar retos e intentar conseguir un buen trabajo en un tiempo razonable, así como usar nuestras habilidades y desarrollarlas. También están el de aportar algo positivo, ver los resultados de nuestro esfuerzo, la creatividad, interactuar profesionalmente con otras personas, disfrutar de un ambiente humano respetuoso y cordial, entre otros.
  • Placeres a reservar para el tiempo libre o en las pausas pactadas: el de la tertulia, la broma, la diversión, la despreocupación, el relax, los chats, facebook, navegar por internet, emails privados y otro tipo de actividades de índole personal.
  • Estilo de liderazgo equilibrado. En las e.o.f. predomina una igualdad en cuanto a trato (aunque obviamente no en funciones). No tienen un exceso de jerarquía y los jefes no son autoritarios ni dominantes, sino que tienen un perfil moderado y una actitud razonablemente sencilla y discreta, mostrando pocos símbolos de poder. Al mismo tiempo, saben mantener la distancia adecuada asociada con la profesionalidad, no cayendo en un excesivo coleguilleo y buenismo y sabiendo poner límites y colocar a cada cual en su lugar cuando conviene. No son ni duros ni blandos, sino que están orientados a una razonable productividad y calidad y al mismo tiempo son respetuosos y cordiales. Esa actitud variará en función de cómo sea el equipo: cuanto más sentido de la responsabilidad y auto-control tengan sus miembros más igualitaria puede ser la relación con el líder.

Condiciones físicas dignas

La infraestructura física no tiene por qué ser lujosa, pero sí cumplir unos mínimos de corrección, como suficiente espacio, luz y limpieza. En la medida de las posibilidades de cada e.o.f., se pone a disposición de los empleados infraestructuras útiles para éstos, desde un simple microondas y hervidor para calentar el agua hasta, si se lo pueden permitir, una cocina para que puedan comer. Asimismo, tienen detalles con sus empleados en función de sus recursos, como agua mineral, café, infusiones, fruta, galletas, bombones, regalos en navidad, etc.

Autonomía

Estas organizaciones intentan dar a sus empleados la máxima autonomía posible y conveniente, teniendo en cuenta que ésta suele contribuir a trabajar más a gusto. Asimismo, se reparte el poder de decisión dentro de lo razonable, se consulta a los subordinados y se buscan consensos, partiendo de la base de que cuatro ojos ven mejor que dos y dos cerebros piensan mejor que uno.

Seguimiento del grado de satisfacción de los empleados

Si se lo pueden permitir, las e.o.f. también hacen un seguimiento del grado de satisfacción de sus trabajadores, de dos maneras:

  • Informal, mediante la mera observación y preguntando en el día a día.
  • Estructurada, que consiste en que la persona responsable de los RRHH se reúna una o dos veces al año por separado con los diferentes empleados para preguntarles de forma anónima por su grado de satisfacción. Son suficientes estas tres preguntas.
  • ¿Cómo puntuarías del 0 al 10 tu grado de satisfacción con tu trabajo?
  • ¿Qué se podría mejorar para que tu grado de satisfacción fuese 10?
  • ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Si se desea información  más precisa, se pueden formular preguntas adicionales. En vez de entrevistarse con los empleados también cabe proporcionarles un cuestionario. Una vez obtenidas todas las respuestas, el siguiente paso es procesar la información y convertirla en mejoras que se introduzcan en la empresa.

Formación en bienestar personal

Una de las mejores maneras en que una e.o.f. puede contribuir a la felicidad de sus empleados es proporcionarles formación en bienestar personal, ofreciéndoles cursos de forma opcional y gratuita. Dentro de ello, es especialmente útil para el trabajo la formación en habilidades sociales y de comunicación, la gestión de las emociones y el tema postural.

Por último, comentar que la mayor parte de todo lo anterior también es aplicable a las organizaciones sin fin de lucro.º

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