¡NO DAÑEMOS!: TAMPOCO A LOS POLLOS DE CRECIMIENTO RÁPIDO

Imagínate que modifican genéticamente a tu bebé para que una vez nacido alcance 300 kilos cuando tenga 2 meses de edad, pero sin haber desarrollado su estructura ósea, por lo que sus piernas no aguantarán tanto peso. Ello implica que cuando sea niño probablemente tendrá fracturas en sus piernas. Apenas se podrá mover, por lo que no podrá jugar y hacer el resto de cosas propias de los niños, sintiéndose mal por ello. Además, le saldrán llagas en el culo y las piernas.

Imagínate asimismo que se hace sus pipís y cacas encima y por tanto está sentado siempre encima de su “mierda” y de la de otros niños, por lo que sus llagas se le infectarán. Por otro lado, su corazón, pulmones, etc. tampoco estarán desarrollados para tantos kilos de músculo, por lo que padecerá trastornos cardíacos y respiratorios que le harán sufrir.

El conjunto de todo ello será un malestar y dolor crónico, así como una muerte prematura.

Pero peor incluso que todo ello (o tal vez mejor, ya que supondrá su liberación del sufrimiento) es cuando a causa de sus fracturas óseas ya no pueda llegar a la comida y la bebida y muera lentamente de sed y hambre.

¿Qué dirías si hiciesen eso con tu hijo o contigo?

Pues eso es lo que sucede con los pollos broiler o de crecimiento rápido, casi todos los que se consumen en España (96,5%) y más del 90% de los que se crían en Europa. Se trata de un sistema de explotación animal diseñado muy a medida de los intereses egoístas de industria cárnica y de los consumidores humanos, tanto como contrario al bienestar de los CIENTOS DE MILES DE MILLONES de pollos oprimidos. De hecho, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha reconocido que esa selección genética en pollos de engorde rápido tienen un impacto desastroso en su calidad de vida.

Casi todos los consumidores de carne de pollo participan en grado de complicidad en esta tiranía. No se puede causar esos sufrimiento crónicos (y especialmente cuando es a tantas víctimas) y ser buena persona al mismo tiempo. Es incompatible.

Alguno puede pensar que sí es buena persona porque a pesar de todo ello es afectuoso con otros seres humanos, les hace algunos favores y además aporta una cuota o algo de tiempo a alguna ONG. Pero la obrita de caridad no es como Ariel, el detergente que todo lo limpia, sino que no puede blanquear todo tipo de crueldades cometidas, ya sea como autor o como cómplice.

La buena noticia es el Parlamento Europeo ha admitido a trámite la petición de que se prohíba la cría de pollos de crecimiento rápido. ¡Ojalá la apruebe!

Mientras ello sucede, ¿qué puedes hacer tú para evitar esa crueldad? Muy sencillo: comer pollo ecológico o campero de crecimiento lento o no comer pollo. Y compartir para que todo el mundo pueda estar bien informado sobre los daños que se están causando a cientos de miles de millones de seres sensibles.

Muchas gracias por compartir,

 Xavier Paya 

¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

 

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