PAREJAS ORIENTADAS A LA FELICIDAD

Según estudios sobre el bienestar subjetivo (el que afirma tener la gente), los que tienen pareja dicen de promedio estar más satisfechos con su vida que los que no la tienen. Sin embargo, ello es simplemente una media estadística, que varía mucho según los países. Se puede estar muy autorrealizado con pareja y sin ella, ya que la felicidad depende sobre todo de nuestra conciencia, pensamientos y emociones, mucho más de que nuestro estado civil. Por ello todas las opciones son válidas.

Estar en pareja aportará bienestar sobre todo a aquellos que por naturaleza están orientados a vivir en pareja, y viceversa.

No obstante, para ambas elecciones una clave del bienestar personal es no tener una dependencia de relación sentimental, sino que sea simplemente una opción, un plus. Cuanta más dependencia de la pareja tengamos, mayor malestar. Una media naranja nunca está del todo feliz, mientras que la naranja completa está a gusto tanto en pareja como fuera de ella.

Si optamos por tener un compañero sentimental, lo esencial es que la relación con el mismo sea mutuamente satisfactoria, permitiendo cubrir en esencia las necesidades de ambos. Algunas de las claves para ello son el amor, el respeto y la aceptación, las habilidades comunicacionales, la adecuada gestión de los conflictos, la actitud honesta y generosa y las afinidades.

1. AMOR, RESPETO Y ACEPTACIÓN

Un elemento básico de una relación de pareja satisfactoria y duradera es que ésta esté basada en el amor, la amistad, el respeto, la admiración, la aceptación y la compenetración. En las parejas orientadas a la felicidad (p.o.f.) la relación de pareja suele ser de apoyo, cuidado, protección, buen entendimiento, complicidad y una convivencia agradable y fácil, así como preferiblemente también una placentera vida sexual.

Amor

Las p.o.f. expresan su amor con mues­tras físicas de afecto, como abrazarse o acariciarse, así como con gestos y detalles, acercándose a su pareja especialmente cuando necesita atención o ayuda. Nos suele gustar recibir calor humano, que nos mimen, nos endulcen la vida y nos intenten hacer felices.

Para conseguir lo anterior conviene cultivar el amor incondicional, mediante las técnicas que se explican en los cursos y libros gratuitos del Instituto del Bienestar.

Respeto

El respeto a la pareja consiste en la consideración de la misma, para lo que conviene focalizamos en lo que nos gusta de ella y de la relación y valorarlo. Muchas veces los primeros meses estamos tan enamorados que sólo vemos cosas positivas y estamos ciegos frente a lo que en condiciones normales no nos gustaría. Cuando pasan los efectos de las sustancias del enamoramiento, empezamos a ver defectos y fallos, pudiendo incluso llegar al extremo opuesto de sólo ver cosas negativas y ser muy críticos y recriminativos. Para evitarlo es útil cultivar los pensamientos positivos sobre el otro, así como ser generosos en el agradecimiento, el elogio y el reconocimiento.

Aceptación

Siempre habrá cosas que no nos gusten de nuestro compañero sentimental, por lo que es muy conveniente la aceptación de todo ello, preferiblemente de forma incondicional. Dos consecuencias de ello son la tolerancia y la indulgencia. No aceptar cuando nuestra pareja cambia y evoluciona en la relación puede suponer su terminación.

Por otro lado, la relación perfecta no existe. A veces tenemos la creencia irracional de que hay un amor o relación perfectos. Si la tengo probablemente me deja insatisfecho y resentido con una relación detrás de otra. Nada será suficiente bueno porque siempre busco el encaje ideal, que nunca llega, por lo que para ser feliz será aconsejable que cuestione esta creencia.

En los cursos y libros del Instituto del Bienestar aprenderemos más en detalle estos temas, y también la gestión de los pensamientos y sentimientos negativos que tanto dañan las relaciones de pareja, como el desprecio o la ira.

2. HONESTIDAD Y GENEROSIDAD

Las p.o.f. tienen una actitud honesta, que quiere decir buscar una relación justa, win-win (en que ambos miembros de la pareja ganen), intentando un equilibrio entre el recibir y el dar en la medida de lo posible y respetando los derechos y libertades de cada cual. Esto último implica dos cosas:

  • El reconocimiento de que nuestra pareja es una persona libre y dueña de sí misma, teniendo derecho a exigirle sólo lo que explícitamente se haya pactado (normalmente a cambio de algo y no de forma abusiva). Lo demás sólo se puede solicitar, pero no imponer mediante presiones, conflictos y mucho menos manipulaciones, amenazas, coacciones o de forma violenta. Una consecuencia de lo anterior es que no puedo imponer a mi compañero formas de vivir en pareja o modelos de familia pre-establecidos o tradicionales, sino que la relación se rige por pactos explícitos que ambas partes acuerdan de forma libre.
  • El respeto del espacio individual. Supone intentar buscar un equilibrio entre la necesidad de unión y de compartir con la de espacio personal. A veces deseamos unirnos a la persona amada y otras apartarnos y sentir nuestra autonomía. Algunas personas desean la conexión con más frecuencia y otras la independencia. La relación puede funcionar incluso cuando nos encontramos en los extremos de este espectro, siempre que seamos capaces de comprender las necesidades del otro y respetar las diferencias.

La honestidad también incluye la sinceridad. Un paso que va más allá de esa actitud honesta es la generosidad, que consiste en dar sin esperar nada a cambio, por el placer de aportar, porque se ama. Una de las manifestaciones de esa generosidad es tener detalles en el día a día.

Más sobre la honestidad y la bondad…

3. COMUNICACIÓN

Otro tema clave para la buena relación de pareja es la buena comunicación, cuyas claves principales son las siguientes:

  • La asertividad, que consiste en comentar lo que nos molesta y deseamos de forma respetuosa y delicada, intentando no herir ni agredir. Se trata de expresar lo que siento y pedir lo que quiero directamente, en vez de quejarme, amenazar, exigir o intentar manipular al otro para que satisfaga mis necesidades. Conviene intentar hacerlo de forma afectuosa y mencionando lo positivo de la pareja. Asimismo, la comunicación asertiva se focaliza en los hechos concretos y en cómo yo me siento a causa de ello en vez de en cómo es la otra persona.
  • La empatía, es decir, ponerse en la piel de la pareja, conociendo lo que piensa y siente e incluso sentirlo, así como mostrando respeto por sus pensamientos y sentimientos. Conviene describirlo con palabras para que sea consciente de que sabemos cómo se siente.
  • La atención, que significa concentrarnos en nuestra pareja cuando nos habla (tanto en lo que dice como en sus expresiones corporales), así como responder adecuadamente a sus solicitudes de relación (por ejemplo, cuando hace un chiste o propone algún plan), haciendo lo que espera de nosotros.
  • La comunicación no verbal, teniendo expresiones corporales agradables para la pareja, como mirarle a los ojos y sonreír.
  • Compartir nuestros sentimientos, lo que requiere vulnerabilidad emocional y estar dispuesto a abrirse. La relación será más sólida si nos conocemos íntimamente, nuestros gustos, personalidad, esperanzas y sueños. Podemos interesarnos por los asuntos del otro y apoyar las aspiraciones mutuas.

La comunicación ayuda a desarrollar un fuerte sentido de confianza mutua, que no viene de forma automática, sino que necesita desarrollarse a lo largo del tiempo y mantenerse.

Todas estas habilidades comunicacionales se pueden desarrollar a través de los cursos, libros y del servicio de entrenamiento y asesoramiento del Instituto del Bienestar.

4. GESTIÓN DE CONFLICTOS

Es normal que surjan conflictos y crisis en las parejas, incluso en las parejas orientadas a la felicidad. Lo que sucede es que éstas últimas saben gestionarlos adecuadamente. Para ello evitan los ataques negativos y agresivos, el criticismo, las recriminaciones y la culpabilización. Tienen una queja sobre una acción concreta, pero rehúyen la crítica negativa sobre el carácter y la personalidad de la pareja, así como las actitudes despectivas, la burla o el humor hostil y sarcástico. Cuando tienen una queja la manifiestan con asertividad y empatía y resaltan también los aspectos positivos de su pareja.

Si en algún momento surge la negatividad, frecuentemente intentan el desagravio, con una frase o acción, cómica o no, que impida que la negatividad aumente sin control. Asimismo, se focalizan en la situación positiva que desean y evitan juzgar negativamente, describiendo en vez de ello lo que está sucediendo.

Mi pareja y yo podemos buscar soluciones en que todos ganemos, fórmulas de compromiso que satisfagan las necesidades de todos, al menos en lo que es esencial para cada uno. Desarrollamos la comunicación y el diálogo, con un estilo pacífico, sereno y educado. Los asuntos comunes los decidimos en pie de igualdad. Nos escuchamos el uno al otro con interés y hay comprensión mutua y compasión. Si mi pareja inicia un conflicto, aunque yo crea que no tiene la razón, en vez de reaccionar con actitudes defensivas, como saltar indignado, o evasivas, como adoptar la postura de “me entra por un oído y me sale por el otro”, es preferible afrontar el conflicto de una manera respetuosa.

A veces hay desacuerdos que no tienen solución, ya que están basados en diferencias fundamentales de personalidad, valores o estilo de vida, que frecuentemente no se pueden cambiar. Por ello nos relacionaremos mejor si comprendemos las diferencias esenciales que provocan el conflicto. Las p.o.f. aceptan las divergencias crónicas e irresolubles, pudiendo convivir con ellas y tratándolas de forma pacífica e incluso con humor.

5. AFINIDAD

También ayuda a que la relación sea satisfactoria el hecho de tener intereses comunes, especialmente en cuanto a ocio, aunque unas pocas diferencias pueden añadir novedad y estimulación. Asimismo, una relación íntima tiene más posibilidades de durar a lo largo del tiempo cuando dos personas comparten valores comunes en áreas importantes de la vida, como las amistades, la educación, la religión, las cuestiones económicas, el sexo, la salud o la vida familiar. Las relaciones más fuertes normalmente están unidas por un fin común que trasciende las necesidades personales de cada individuo, como educar a los niños, tirar adelante un negocio o el compromiso con un ideal espiritual.

Otro elemento que favorece la relación es que haya romance y magia entre los dos miembros, que es una cualidad que va más allá de la atracción física. Frecuentemente es intensa en los primeros meses y cuando se reduce puede ser conveniente alimentar esa magia.

Si me encuentro en una relación que no me agrada, puedo trabajar en hacerla satisfactoria. Si ello es complicado y la relación me interesa, es recomendable recurrir a la ayuda de un terapeuta especializado en temas de pareja. Si a pesar de hacer todo lo que razonablemente puedo sigue sin ser nutritiva, soy libre de decidir si la mantengo o no.

En nuestros los cursos y libros profundizaremos en el reto de cómo conseguir una relación de pareja satisfactoria y duradera, así como en determinados “temas específicos” en este ámbito que suelen causar malestar, como los problemas de pareja, los celos, la violencia doméstica y la separación y el divorcio.

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