PERSONAS ORIENTADAS A LA FELICIDAD

Lo que más contribuye a conseguir una sociedad lo más feliz posible es tener personas orientadas a la felicidad, que son las que cumplen 2 requisitos:

  • Tienen una forma de vivir orientada a su propia felicidad
  • Están orientadas también al bienestar de los demás

Dichas personas son las que tienen un H-OLS (Happiness-oriented Lifestyle, Estilo de Vida orientado a la Felicidad), que es una forma de vivir, de hacer y de pensar orientada a la calidad de vida, tanto propia como de los demás. El camino que proponemos tiene una eficacia científicamente probada y es el que se explica a continuación.

  1. FORMA DE VIVIR ORIENTADA A LA PROPIA FELICIDAD

La felicidad es principalmente algo individual. Los que más podemos contribuir a nuestro bienestar somos nosotros mismos.

A continuación haremos un resumen muy sintético de cómo ser lo más feliz posible en base a lo que está demostrado por la ciencia. Quien quiera profundizar podrá hacerlo a través de los cursos y libros del Instituto del Bienestar.

Explicado de una forma pedagógica, desarrollar la habilidad de ser feliz se compone de la Doble Esencia de la Felicidad, la Doble Causa de la Felicidad y los 5 Pilares de la Felicidad. La Doble Esencia de la Felicidad consiste en la Satisfacción Vital y en el Bienestar Emocional. La Satisfacción Vital es lo satisfechos que estamos con nuestra vida, es decir, lo que responderíamos si nos preguntasen ¿cómo estás de contento con tu vida? En cambio, el Bienestar Emocional es lo bien o mal que nos encontramos, o sea, lo que contestaríamos a la pregunta ¿cómo te sientes?

La Doble Causa de la Felicidad se compone de los Pensamientos y las Emociones, ya que éstos son los que hacen que nos sintamos bien o mal en cada momento. Los Pensamientos son los que hacen que nuestra Satisfacción Vital sea alta o baja y las Emociones son las que provocan nuestro Bienestar Emocional. Los Pensamientos son las palabras con las que de forma consciente o inconsciente nos estamos hablando constantemente a nosotros mismos, las imágenes que vienen a nuestra mente, nuestros recuerdos y todo lo que suponga pensar.

En cambio, las Emociones son todo aquello que sentimos, como estar alegre o triste, amar u odiar, sentir gracia o estar enfadado. También existen otro tipo de sensaciones que no son propiamente emociones, como estar tranquilo o nervioso, desear algo, disfrutar de una comida o tener un dolor en el pie. Sin embargo, para simplificar llamaremos a todo los que suponga sentir Emociones o Sensaciones.

Pensamientos y Emociones están muy relacionados, ya que nuestras Emociones dependen en gran medida de nuestros Pensamientos y éstos a su vez están influidos por las primeras. Los Pensamientos y Emociones agradables son los que nos hacen felices y los desagradables son los que nos hacen infelices.

Se consigue tener Pensamientos y Emociones agradables y librarse de los desagradables poniendo en práctica los 5 Pilares de la Felicidad: Conciencia, Pensamientos, Emociones, Conductas y Necesidades. 

1.1. CONCIENCIA (MEDITACIÓN)

Un H-OLS incluye el entrenamiento regular de la conciencia, es decir, la práctica de la meditación. La ciencia ha probado con numerosos estudios que ello es una herramienta muy potente para la mejora continuada de nuestra felicidad. Es el caso del experimento que hizo el neurocientífico Richard Davidson en la Universidad de Wisconsin con 175 personas. Éstas accedieron a que analizasen su cerebro en una máquina de resonancia magnética para ver en qué medida tenían activadas las zonas de su cerebro relacionadas con bienestar y malestar. De todos los individuos que participaron, el que más activado tenía el córtex prefrontal izquierdo, que es el área asociada con el sentirse bien, y menos el derecho, vinculado con lo contrario, era justamente un monje budista que había acumulado muchas horas de práctica en el entrenamiento de la conciencia. Pero la historia no acaba aquí. La diferencia respecto a las otras 174 personas era abismal: ¡un 700% superior a la media! ¡Salió fuera de la gráfica!

La conciencia o mente consciente es aquello de lo que nos damos cuenta. Nosotros vemos, escuchamos, olemos, pensamos, sentimos y hacemos muchas cosas, pero sólo prestamos atención a algunas de ellas y a veces lo hacemos a medias. Cuando notamos algo, somos conscientes de ello. En cambio, cuando por nuestra mente o nuestro cuerpo pasa algo de lo que no nos damos cuenta ello sucede de forma inconsciente.

La conciencia se entrena aprendiendo a desarrollarla, prestando atención a lo que decidamos en cada momento. Ello podemos conseguirlo de dos maneras: haciendo sesiones para entrenar la conciencia y viviendo con ella.

Las sesiones para entrenar la conciencia (a lo que también se llama sesiones de meditación) consisten en tomar un tiempo en el que nos dediquemos sólo a ejercitar la conciencia focalizada y la no focalizada. La no focalizada consiste en dirigir nuestra atención hacia lo que sucede dentro de nuestra mente tal como va viniendo en cada momento. Es decir, se trata de darnos cuenta de la forma más completa posible de todo lo que pasa dentro de ella: lo que pensamos, sentimos, oímos, los recuerdos que nos vienen… todo lo que va viniendo a nuestra mente. Es como si vamos a ver una película de cine que consiste en nuestros pensamientos y emociones.

Las sesiones para entrenar la atención focalizada consisten en dedicar un tiempo a que nuestra conciencia se concentre sólo en una cosa, como la respiración, un objeto o una música. Puede parecer raro que focalizándonos en algo concreto tengamos una vida mejor, pero la ciencia ha descubierto que las personas que lo hacen de forma repetida a lo largo del tiempo son más serenas y felices. Según los experimentos con electroencefalogramas, esos individuos incrementan las ondas alfa de su cerebro, asociadas a relajación y bienestar.

Por último, vivir con conciencia es cuando aplicamos lo anterior a toda nuestra vida, viviendo en el momento presente y ejerciendo un alto control sobre nuestra mente, de modo que mientras trabajamos o hacemos otras actividades al mismo tiempo seamos conscientes de lo que sucede en nuestra mente y nuestro cuerpo.

Si se practica lo anterior de forma regular a lo largo de bastante tiempo, cada vez nos sentiremos más tranquilos y tendremos más calidad de vida. Las personas que han dedicado suficientes horas durante años a hacer esto han alcanzado un gran nivel de plenitud y calma interior. Si tenemos dudas de que ello sea verdad, podemos probarlo por nosotros mismos.

Además, ejercitar la conciencia permite darse cuenta de todo lo que sucede en nuestra mente, de nuestros diferentes pensamientos, emociones, expresiones corporales, conductas y necesidades, lo cual será la base para llevar a cabo el resto de entrenamientos para la mejora continuada de la felicidad.

1.2. PENSAMIENTOS

El H-OLS también incluye cultivar en el día a día los pensamientos positivos y gestionar los negativos.

La mayor parte de nuestro bienestar y malestar suele estar provocado por los pensamientos que tenemos. Los agradables nos hacen sentir bien y los desagradables mal. Para ser felices necesitamos tener pensamientos correctos y principalmente positivos. Ello podemos conseguirlo con un entrenamiento de los pensamientos, que se compone de dos partes. La primera es cultivar los agradables, teniendo muchos pensamientos positivos correctos, es decir, que se correspondan con la realidad. La segunda vía es reducir los desagradables, combatiendo las ideas negativas irracionales que no se correspondan con la realidad.

Cuantos más pensamientos positivos tenemos, más emociones agradables sentimos. Si vemos la botella medio llena seremos más dichosos que si la vemos medio vacía. Este entrenamiento se compone de dos partes: una orientada al presente y al pasado y otra al futuro.

Por un lado, es muy conveniente para nuestro bienestar que pensemos y que nos sintamos agradecidos por todas las cosas positivas que hay en nuestra vida, presentes y pasadas, que frecuentemente son muchas. Algunas pueden parecer elementales, pero merecen ser valoradas y agradecidas, como tener comida, bebida o aire.

También es bueno para nuestro bienestar que nos focalicemos en lo positivo futuro con optimismo. Para ello podemos pensar cada mañana después de levantarnos en cosas que nos gustan que vamos a hacer a lo largo del día de hoy, así como decidir hacer más actividades que nos apetecen.

Además, podemos pensar de vez en cuando en cosas agradables que muy posiblemente haremos o nos sucederán en las próximas semanas o en los próximos meses, así como buscar este tipo de situaciones que nos gustan.

Por otro lado, para ser feliz es fundamental reducir los pensamientos desagradables, como los alarmistas, pesimistas, exigentes, valorativos, culpabilizadores, punitivos, etc. Dichos pensamientos causan la mayor parte de nuestro malestar y se puede aprender a irse liberando de ellos a través de tomar conciencia de ellos, cuestionarlos y racionalizarlos. Ello se explica en los cursos y libros del Instituto del Bienestar.

Se ha podido fotografiar con tomografías de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral.

1.3. EMOCIONES

Otro de los pilares del H-OLS es el entrenamiento diario de nuestras emociones, que se compone de dos partes: cultivar las agradables y eliminar o reducir las desagradables cuando nos vengan. Una de las sensaciones positivas que conviene desarrollar es la serenidad, ya que puede contribuir mucho a tener un tipo de bienestar emocional más o menos constante. La mejor manera de conseguirlo es entrenando la conciencia. Es especialmente útil la atención focalizada en nuestras sensaciones de tensión. Otra de las técnicas es imaginarnos relajados.

También existen técnicas para cultivar el resto de emociones agradables: el amor (tanto hacia nosotros mismos como a los demás), la alegría, la saciedad, la motivación, el placer de hacer lo que nos gusta y los placeres de los sentidos. Las mismas se explican en los cursos y libros del Instituto del Bienestar. Si cultivamos esas sensaciones regularmente iremos desarrollando los circuitos cerebrales que las generan, de modo que llegue un momento en que tiendan a salirnos por inercia y nos convirtamos en personas cada vez más felices.

Por otro lado, para tener la máxima calidad de vida también es necesario reducir o eliminar las emociones desagradables, como el miedo, la preocupación, el enfado, la frustración, la tristeza, el odio, la vergüenza, el sentimiento de valer poco o el estrés. Para ello se siguen 6 pasos:

  1. Tomar conciencia, sentir y expresar lo negativo.
  2. Racionalizar lo negativo. 
  3. Solucionar lo negativo.
  4. Aceptar lo negativo.
  5. Positivar lo negativo, es decir, ver lo positivo de esa situación y de nuestra vida en general.   
  6. Liberarse de lo negativo.

En nuestros cursos y libros os enseñaremos esos 6 pasos y también las particularidades para eliminar o reducir cada tipo concreto de sensación negativa.

1.4. CONDUCTAS

Un estilo de vida orientado a la felicidad implica hacer aquello que nos haga felices, tanto a corto como a largo plazo. Se compone de dos partes: cultivar hábitos saludables y vivir conforme a lo que somos.

Los hábitos saludables son aquellos que nos hacen sentir bien, como el ejercicio físico, mientras que los negativos son los que nos harán sentir mal tarde o temprano, como beber demasiado alcohol. De lo que se trata es de ir teniendo cada vez más hábitos saludables.

Algunos de éstos son cultivar las buenas relaciones y las habilidades sociales, ayudar a los demás, dormir lo que se necesite, descansar suficientemente, disfrutar de ratos de ocio placentero, hacer ejercicio físico, tener una alimentación sana, cuidar de nuestra salud, trabajar y ahorrar de forma razonable, vivir a nuestro ritmo, simplificar nuestra vida y tomar el sol (moderadamente) y el aire libre.

La segunda parte consiste en vivir conforme a lo que somos, lo que tiende a llevarnos a la autorrealización, es decir, a realizar nuestro potencial. Significa vivir haciendo lo que nos dice nuestro interior. Si realizamos lo que realmente nos gusta tendremos satisfacción vital. Podemos crearnos una forma de vivir en que llenemos nuestra vida de buenos momentos y experiencias agradables. 

1.5. NECESIDADES

De forma natural, desde que nace una persona, tiene una serie de necesidades en su vida, como la de comer, beber, dormir, aprender, trabajar en algo que le gusta, tener sexo o relaciones satisfactorias.

Una forma de vivir orientada al bienestar personal requiere gestionarlas adecuadamente, haciendo dos cosas: cubrir aquellas necesidades que decidamos cubrir y estar a gusto y en paz con las que no decidamos o no podamos satisfacer.

Para ser feliz conviene estar a gusto con nuestras necesidades que no están cubiertas o lo están sólo en parte, para lo cual podemos aplicar 4 técnicas: entrenar la conciencia, sentirnos agradecidos por las necesidades que sí tenemos satisfechas del todo o en parte, aceptar lo que no tengamos completo y reducir nuestros deseos intensos. Es posible hacer esto último si vemos los inconvenientes de eso que tanto deseamos y el precio que tendríamos que pagar para conseguirlo, así como mediante otras técnicas que se explican en nuestros cursos y libros.

La otra parte de la gestión de las necesidades es intentar cubrir nuestras necesidades no satisfechas que decidamos. Las principales son las siguientes:

– Generales: seguridad, prosperidad, libertad, paz, justicia, tiempo y ritmo de vida equilibrado, estabilidad y cambio.

– Necesidades del cuerpo: salud, alimentación sana, ejercicio físico y sol.

– Necesidades de la mente: metas, necesidades intelectuales, belleza, sentido.

– Necesidades de hacer y no hacer: trabajo satisfactorio, ocio placentero, descansar y dormir.

– Necesidades de relación con nosotros mismos (autoestima y espacio propio), con los demás (pareja, hijos, familia, amigos, conocidos; altruismo, sexualidad, pertenencia, estatus-igualdad) y con nuestro entorno (entorno y vivienda agradables, exploración y aventura, naturaleza y espiritualidad).

En nuestros cursos y libros enseñaremos cómo cubrir dichas necesidades, así como otro elemento adicional del H-OLS: las expresiones corporales.

Finalizaré este apartado dándote 5 razones para animarte optimizar tu felicidad:

  1. Todos deseamos ser lo más felices posible.
  2. Tenemos derecho a la búsqueda de la plenitud.
  3. La vida son 4 días y merece la pena disfrutarlos al máximo.
  4. A casi todos nos queda mucho por mejorar en nuestra habilidad de ser feliz, ya que el cerebro humano está diseñado para tener emociones y pensamientos desagradables y para orientarse más a lo negativo que a lo positivo.
  5. Merece la pena aprenderlo, ya que es una de las mejores inversiones.

Por ello te recomiendo que aprendas a mejorar tu calidad de vida en base a lo que está probado científicamente, que tengas un estilo de vida orientado al bienestar y que te entrenes con perseverancia en la habilidad de ser feliz. La mejor manera es realizando nuestro cursillo de 4-12 horas “Cómo Ser Más Feliz”. Y que después del mismo, hagas nuestro “Curso Básico en Bienestar Personal” y luego el “Postgrado en Bienestar Personal”. Tienen una eficacia científicamente probada.

Otra alternativa más simple es leer la historia de aventuras “El Secreto de Milene” (130 páginas). Si se cuenta con tiempo para ello cabe leer el resumen “Los 16 Secretos de la Felicidad” (34 páginas).

  1. ORIENTACIÓN A LA FELICIDAD DE LOS DEMÁS

Conforme vamos avanzando en el H-OLS y desarrollamos la habilidad de ser feliz, de forma natural nos vamos orientando también al bienestar de los demás. De hecho, nuestra felicidad individual está conectada con la de los otros. Para maximizar la nuestra es necesaria una orientación a la calidad de vida de los demás. Difícilmente nos autorrealizaremos viviendo en una torre de marfil, por 3 motivos:

  • El egocentrismo disminuye nuestra satisfacción, mientras que reducción de nuestro ego y nuestras necesidades y focalizarnos más en los otros la aumenta.
  • Empatizar con los demás nos ayuda a relativizar nuestros problemas.
  • A la mayoría de nosotros el sufrimiento de los demás nos afecta, sobre todo cuando es intenso.

Por otro lado, optimizar nuestra propia calidad de vida sólo soluciona una pequeñísima parte del total de seres humanos y otros seres sintientes que viven en el planeta, por lo que para conseguir una verdadera Sociedad del Bienestar Personal es necesario que hagamos también algo por los demás.

Cada uno de nosotros tiene poder para cambiar el mundo. Los ciudadanos solemos ser el principal motor de una sociedad, más incluso que sus instituciones públicas. La persona cívica, orientada no sólo a su calidad de vida, sino también a la de los otros, se caracteriza por 4 actitudes:

  • Responsabilidad individual
  • Responsabilidad social
  • Cultura del respeto, amor, honestidad, tolerancia, paz y aperturismo
  • Cultura moderada del trabajo, esfuerzo y excelencia
  • Sencillez

2.1. RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

La responsabilidad individual consiste en no esperar que sean los demás los que cubran nuestras necesidades y nos procuren nuestro bienestar tanto material como personal. Por el contrario, se trata de ser proactivos y asumir la responsabilidad de conseguirlo con nuestro trabajo y esfuerzo, salvo que no sea posible, en cuyo caso procede recurrir a la ayuda de los demás y del Estado.

No es responsabilidad individual:

  • Tener una actitud pasiva, considerando que otros agentes, como el gobierno, las empresas, nuestra pareja o quien sea son los que tienen que solucionarnos la vida.
  • Focalizarse sobre todo en lo que los demás y el estado pueden hacer por nosotros.
  • Pensar mucho en nuestros derechos o supuestos derechos y poco en nuestras obligaciones y responsabilidades.
  • Intentar sacar lo que podamos de los demás o de las administraciones públicas, aprovecharnos de ellos o tener actitudes parasitarias.
  • Echar las culpas a otras personas, al Estado o a quien sea de nuestra situación cuando en realidad la misma se debe en parte a nuestra forma de actuar y pensar.
  • Exigir a los demás que nos aporten cosas a las que no se han comprometido explícitamente e indignarse por ello.

Sí es responsabilidad individual:

  • Tener una actitud activa en que nos centramos en qué podemos hacer para tener la vida que queremos. Por ejemplo, si me he quedado sin trabajo, en vez de quejarme lo busco. Si no lo encuentro, me planteo montar un negocio.
  • Asumir nuestras responsabilidades.
  • Tener claro que lo que conseguimos en la vida suele depender en buena parte de nosotros.
  • Reconocer que podemos en gran medida moldear nuestro futuro.

La responsabilidad personal beneficia:

  1. En primer lugar a nosotros mismos, ya que si tenemos esa actitud tenderemos a hacer lo necesario para conseguir la situación que deseamos. Es básico para ser lo más felices posible, ya que esto no es algo que viene solo, sino que requiere que lo cultivemos.
  2. A los demás, pues nos lleva a no aprovecharnos de ellos, a no ser una carga innecesaria, evitando actitudes abusivas que merman la calidad de vida de otras personas.

2.2. RESPONSABILIDAD SOCIAL

La responsabilidad social incluye el altruismo, la solidaridad y el afán con contribuir a un mundo más feliz. Va un paso más allá de la individual, ya que no sólo nos focalizamos en solucionarnos nuestra vida, sino que hacemos algo para mejorar la de los demás, sobre todo la de los más abusados y necesitados.

Es responsabilidad social:

  • No pensar tanto en lo que los demás pueden hacer por nosotros como en lo que podemos hacer por ellos, sobre todo por los más victimizados y desvalidos.
  • No focalizarnos tanto en que lo que podemos recibir del Estado y más en qué podemos contribuir al mundo, sobre todo a los más pisoteados y desamparados.
  • Pensar no sólo en lo que podemos hacer por nosotros mismos y las personas a nuestro cargo, sino también en lo que podemos aportar al conjunto de la sociedad y del mundo, así como a los seres sintientes no humanos y al planeta en general.
  • Difundir las propuestas de la iniciativa ¡NO DAÑES! y del movimiento HOW (Happiness-oriented Way) para construir un mundo más feliz, compartiéndolas con familiares, amigos y conocidos o, mejor todavía, apoyando dicho movimiento. Puedes hacerlo desde dándonos tu “like” en Facebook y haciéndote seguidor en Twitter hasta colaborando más activamente en alguna de nuestras actividades de difusión.
  • Posicionarse contra abusos de todo tipo, ya que son causa de muchos sufrimientos. Comprende la defensa de los derechos humanos y civiles tanto en el propio país como en otros, de hombres y de mujeres, de adultos y de niños, de heterosexuales y homosexuales. Incluye cualquier tipo de colectivos y personas discriminadas, así como los animales no humanos.

Para ello puedes desde participar en recogidas de firmas para ciertas causas, pasando por divulgarlas en las redes sociales, hasta manifestarte contra ello o colaborar con alguna ONG o movimiento que lucha contra ellas, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o Igualdad Animal.

Posicionarse contra injusticias y maltratos también supone mostrar abiertamente en nuestro entorno la desaprobación e incluso repulsa hacia ello, lo que desincentiva que se lleven a cabo. Cuando tienen lugar abusos, desde los pequeños, como el bullying en el colegio o el mobbing en una empresa, hasta los grandes, como el genocidio nazi, la gente se posiciona en diferentes niveles. Están los que los apoyan, pasando por los que tienen cierta simpatía hacia ellos, los que los justifican, los que la relativizan y edulcoran, los que permanecen indiferentes, los que están en contra pero callan, los que los desaprueban más abiertamente y los que luchan activamente contra el mismo. Cuanta más gente se sitúe en las primeras categorías, más probabilidades hay de que tengan lugar y viceversa.

  • Hacer algo por conseguir un mundo con la máxima felicidad y el mínimo sufrimiento…acceder a FELICIDAD MÁXIMA.
  • Ayudar a los que no pueden valerse por sí mismos y animar a los que sí pueden a que lo hagas, si quieren.
  • Colaborar en otras causas que contribuyan a un mundo más feliz, como donativos contra hambrunas, enfermedades, la soledad, a favor de la educación, etc. Para ello pueden realizarse desde donativos pasando por hacerse voluntario hasta tener alguna iniciativa propia de mejora del planeta.

2.3. RESPETO, AMOR, TOLERANCIA, HONESTIDAD, PAZ Y APERTURISMO

Muy relacionado con la anterior está la cultura del respeto, amor, afecto, cordialidad y calidez hacia los demás, independientemente de su nacionalidad, raza, religión, orientación sexual, profesión, clase social, etc. Puede aprender a desarrollar esas actitudes con nuestros cursos y libros.

Cuatro consecuencias de los mismos son la tolerancia, la paz, la honestidad y el aperturismo.

Tolerancia

La tolerancia es consecuencia del respeto y consiste en dejar que cada cual viva a su manera y haga lo que quiera, sin juzgarlo y aceptándolo, siempre que no haga daño a los demás y no vulnere sus derechos. Incluye el respeto a la libertad individual de los otros. Se podría resumir en vivir y dejar vivir. Constituye una de las bases de una Sociedad del Bienestar Personal, ya que para el individuo es más agradable vivir en un entorno humano en que se le acepte tal como es y como desea vivir.

Paz

Una persona respetuosa y cordial suele ser pacífica, intentando resolver los conflictos en la medida de lo posible de forma dialogante, con una actitud asertiva, intentando buscar soluciones win-win (en que todos ganemos). En caso de que no pueda solucionarse de esta manera generalmente puede recurrirse a cauces legales. La persona orientada al bienestar de los demás se reserva el uso de la fuerza sólo para situaciones extremas. La cultura de la paz ahorra mucho malestar y sufrimiento.

Honestidad

La honestidad comprende la honradez, el cumplimiento de lo pactado, la fiabilidad, la sinceridad, la transparencia, la integridad y la búsqueda de la justicia y de soluciones que sean mutuamente beneficiosas. También incluye el respeto de los derechos de los demás (entendidos de forma generosa, tal como se explica en el apartado  4 de la guía  “Política orientada a la felicidad”, y el reconocimiento de la igualdad en cuanto a los mismos. Supone asimismo intentar no hacer ningún daño injustificado a nadie, engañar ni mentir perjudicando a los demás, aprovecharse o ser manipulador. Se podría resumir en no hacer a los demás lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros.

Es obvio que la persona honesta contribuye al bienestar de los demás y la deshonesta pasa por el mundo haciendo daño.

Aperturismo

La cultura del respeto y el amor implica aperturismo, acogimiento y cierto espíritu de fraternidad. No estamos hablando de algo exagerado y forzado, sino moderado y razonable. En este sentido, puede ser saludable la distancia con otras personas o grupos nos hace sentir mal, es decir, que son tóxicos, especialmente cuando hemos expresado que su actitud nos daña y a pesar de ello no cambian. Por tanto, nos referimos a un aperturismo en la medida en que no nos haga sentir mal, intentando en cualquier caso que la relación sea correcta y respetuosa.

La actitud abierta no sólo es social (hacia otras personas), sino también mental (hacia otras ideas y culturas), aceptando e incluso valorando la diversidad. Y de nuevo estoy hablando de un acercamiento equilibrado y moderado, que supone una valoración de los aspectos que nos gustan de otras culturas (actitudes, mentalidad, gastronomía, música, arquitectura, etc.), respeto de lo neutro y distancia y desaprobación de los negativos, oponiéndonos a abusos e injusticias.

Asimismo, este aperturismo es fluido y cómodo, reconociendo el hecho de que de forma natural nos tendemos a sentir más a gusto, a relacionarnos más y a hacer grupos con personas y culturas afines. Por ello es lógico, a modo de ejemplo, que los europeos tengan un mayor acercamiento a otros europeos y occidentales, los árabes con otros árabes de diferentes nacionalidades y los africanos subsaharianos con personas de otros países de esa zona. Se trata de una aproximación a los demás que de forma natural dependerá normalmente del grado de similitud.

Por último, las personas orientadas a la felicidad tienen mucho en común con otras que también comparten esa forma de pensar, por lo que forman una comunidad amplia con las mismas, independientemente de raza, nacionalidad, religión, etc. Todos los que nos identificamos o simpatizamos en mayor o menor medida con el movimiento HOW estamos unidos por unos valores compartidos y es lógico que fomentemos los vínculos y formas de agruparnos entre nosotros.

LEER MÁS SOBRE NO HACER DAÑO…

2.4. CULTURA MODERADA DEL TRABAJO, ESFUERZO Y EXCELENCIA

Dos consecuencias del sentido de la responsabilidad hacia nosotros y los demás son la cultura moderada del trabajo, el esfuerzo y la excelencia, que es diferente del sobreesfuerzo, el excesivo trabajo, la sobre-exigencia, el perfeccionismo exagerado y un gran nivel de presión, los cuales son causa de agotamiento, estrés, angustia y malestar.

Esta cultura incluye un afán por hacer un trabajo suficientemente bien hecho, la eficiencia y productividad razonables, el rigor, las buenas prácticas, formarnos (incluso de forma continuada) y dar una buena educación a nuestros hijos. También comprende el afán de progreso y de mejora continuada. Muy relacionado con ello está la innovación, la creatividad, la iniciativa y el emprendimiento, especialmente para personas que de forma natural tienen esta faceta.

Una consecuencia del afán de progreso es el equilibrio entre vivir el presente y la visión a largo plazo, entre gasto y previsión-ahorro-inversión, ya que el primero ayuda a disfrutar de la calidad de vida en el ahora y la segunda que tengamos una existencia mejor en el futuro.

Si cada miembro de la sociedad (empresarios, empleados, políticos, funcionarios, etc.) hace bien su trabajo el conjunto de la sociedad tiende a funcionar bien y eso repercute en el bienestar. Algunos frutos de ello suelen ser la prosperidad, buena sanidad y educación o que se garantice la seguridad de los ciudadanos, todo lo cual contribuye a su calidad de vida. Asimismo, las sociedades ricas y funcionales suelen ir asociadas también a otros elementos relacionados con a felicidad, como la libertad, paz, justicia, información, mayores derechos, paternidad más responsable, etc.

Además, la cultura del esfuerzo nos lleva a trabajar y luchar con perseverancia por metas relacionadas con el bienestar, como:

  • Optimizar nuestra felicidad.
  • Conseguir la de nuestros hijos.
  • Tener relaciones satisfactorias.
  • Construir una sociedad cada vez más propicia para el bienestar de personas y otros animales.

Esta cultura también está relacionada con el respeto y la honestidad, dado que supone que cuando se desea algo no se quita a los demás sino que se consigue con el esfuerzo propio…leer más.

2.5. SENCILLEZ

La sencillez incluye la simplificación, la modestia y la humildad. A menudo no resulta fácil, pero es muy beneficiosa tanto para sentirnos nosotros bien (aunque al principio parezca justo lo contrario) como para que los demás también lo hagan. Cuando alardeamos, presumimos, exhibimos o simplemente mostramos cosas que otros desean, pueden sentirse mal e incluso creer que son unos desgraciados al compararse con nosotros. En cambio, un ambiente de una razonable discreción, simplicidad e igualdad resulta cómodo. 

Por último, conviene aclarar que todas estas pautas están para que las sigamos nosotros (en la medida en que lo estimemos oportuno) y no para que exijamos o presionemos a los demás a que también las apliquen. Es conveniente ni tan siquiera juzgarles si no lo hacen, al menos en la medida en que no hagan daño, vayan contra los derechos de los otros ni se aprovechen de nadie. A fin de cuentas cada cual es libre de hacer con su vida lo que crea conveniente, siempre sin hacer daño a nadie.

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