VERSÍCULOS QUE APOYAN LA ESCLAVITUD

VERSÍCULOS QUE APOYAN LA ESCLAVITUD

Antiguo Testamento:

Levítico 25:44-46, que permite tener esclavos siempre y cuando provengan de otras naciones o religiones. Los considera simples propiedades, por lo que el propietario se puede servir siempre de ellos y dejarlos en herencia. En cambio, entre judíos no se han de dominar con dureza (de lo que se desprende que a los esclavos procedentes de otras etnias sí se les puede tratar con esa dureza).

Exodo 21:20-21, que autoriza incluso golpear a tu esclavo y si sobrevive un día antes de morir no has hecho nada punible.

 

Nuevo Testamento:

Pedro 2:18, en que San Pedro ordena a los esclavos que sean sumisos a sus amos, incluso a los más déspotas y maltratadores.

Efesios 6:5, en que San Pablo obliga a los esclavos a que sean obedientes y serviciales, con temor (término del que se desprende que deben aceptar el miedo constante a que en cualquier momento sus amos les azoten o maltraten de cualquier otra manera típica de aquella época, sin ninguna muestra de rebeldía, siempre con la cabeza gacha y encogidos).

Tito 2:9-10: en que San Pablo quiere, una vez más, que los esclavos sean sumisos y complacientes con sus dueños esclavistas, sin rechistar en ningún momento.

Es a causa de dichos Versículos Dañinos que durante casi toda la historia de la Iglesia el Derecho Canónico ha aprobado la esclavitud, siempre que se hiciesen esclavos de pueblos con otras religiones. Y de hecho, el Catecismo actual sigue sin desaprobar la esclavitud, probablemente porque no quiere contradecir a la Biblia. Y es debido a dichos versículos también que de los cientos de Papas que ha habido casi todos han estado a favor de la esclavitud, salvo los más recientes, influidos por el liberalismo.

Las ideas de la Biblia sobre la esclavitud no son sólo propias del cristianismo fundamentalista, sino de la mayor parte de culturas que se crearon en casi todo el mundo a partir de un cierto punto del Neolítico hasta la penetración de las ideas liberales en el siglo XIX, que fue el que ocasionó la abolición de la esclavitud. Por ello, los Versículos Dañinos anteriores conviene entenderlos no como la palabra de un Dios bueno y amoroso, sino en el contexto de las sociedades que existieron desde el Neolítico hasta la Ilustración basadas en la dominación, la apropiación y la cosificación de seres humanos y no humanos: personas conquistadas reducidas a esclavitud o diferentes tipos de servitud, esposas e hijos a simple propiedad del pater familias y animales a mera mercancía.

Por consiguiente, convendría reformar el Catecismo para desaprobar esos Versículos Dañinos y condenar la esclavitud.