COLEGIOS ORIENTADOS A LA FELICIDAD

La educación es fundamental para la construcción de una Sociedad del Bienestar Personal. Los colegios orientados a la felicidad (c.o.f.) ofrecen un ambiente apropiado para el bienestar de los niños y combinan el buen rendimiento académico con la educación emocional y en valores.

1. AMBIENTE APROPIADO PARA LA FELICIDAD DE LOS NIÑOS

Con el fin de conseguir un entorno propicio para que cada niño esté a gusto, las c.o.f. se caracterizan por lo siguiente:

  • Los profesores y otros profesionales dan a los alumnos un buen trato. Se reconoce la dignidad del niño y hay una fuerte cultura del respeto, así como una gran sensibilidad hacia el bienestar de los alumnos.
  • Como consecuencia de ello, hay un gran compromiso por parte de profesores y directores para evitar el bullying (acoso escolar entre alumnos). Dichos profesionales han recibido una buena formación en este tema y en el centro existen los mecanismos eficaces para evitarlo y gestionarlo adecuadamente.
  • Existe un ambiente que satisface las necesidades de los niños: afecto, cuidado, atención, respeto, diversión, aprendizaje, relaciones satisfactorias, etc.
  • Hay un ambiente de libertad y de respeto a la diversidad. Es más, los profesores se intentan amoldar a la naturaleza cada niño, teniendo en cuenta las necesidades e inclinaciones de cada cual e incluso adaptando las actividades a los mismos en la medida de lo posible.
  • Hay un psicólogo responsable de hacer un seguimiento del bienestar de cada niño. Si se detecta algún problema que lo obstruya, interviene para intentar solucionarlo hablando con quien haga falta: padres, profesores, otros alumnos.

 

2. BUEN RENDIMIENTO ACADÉMICO

El rendimiento académico contribuye a que los alumnos tengan oportunidades y opciones en el futuro, lo que influirá en su felicidad. Por otro lado, una sociedad con un buen capital humano será más próspera y funcional, lo que incidirá en el bienestar social. Por ello conviene inspirarse en los modelos seguidos por los países y colegios con el mejor rendimiento académico e incluso intentar mejorarlos. También que la formación académica esté orientada tanto al desarrollo intelectual del alumno como sobre todo a su futura vida profesional y, en su caso, empresarial.

Esa instrucción incluye el desarrollo de habilidades prácticas, como por ejemplo:

– Espíritu crítico y capacidad de razonar correctamente.

– Creatividad.

– Iniciativa, emprendimiento.

– Habilidades comunicacionales.

Como las horas lectivas son limitadas y el reto de conseguir una sólida formación académica, emocional y en valores requiere tiempo, los c.o.f. eliminan todo lo que aporte poco, como el latín.

Otro elemento clave para conseguir el buen rendimiento académico es la calidad del profesorado, que viene dada en gran medida por su motivación, talento y formación. Por tanto, es esencial un adecuado proceso de selección de los docentes por parte de las escuelas.

 

3. EDUCACIÓN EMOCIONAL

La educación emocional puede tener un impacto en el bienestar de los alumnos, sobre todo si supone un entrenamiento suficiente a lo largo de los años en las diferentes facetas de la persona que conforman su bienestar: conciencia, pensamientos, emociones, expresiones corporales, conductas y necesidades. Dicha formación emocional incluye habilidades sociales, como la ejercitación intensa de la empatía, amor, respeto, asertividad, etc. Debe ser suficiente para que se produzcan cambios profundos en los cerebros de los alumnos. Ello es uno de los mejores regalos que les puede aportar un colegio, ya que les será de utilidad a lo largo de todas sus vidas.

Una verdadera escuela orientada a la felicidad imparte a partir de los 8-10 años una asignatura de “Educación Emocional” o “Bienestar Personal”, de tipo tanto teórico como sobre todo práctico, durante varias horas a la semana. El objetivo es que el alumno alcance en primaria unos conocimientos básicos sobre bienestar personal, en secundaria unos conocimientos medios y en bachillerato unos avanzados. Si no es posible una asignatura completa, como mínimo sería conveniente ofrecer unos módulos formativos sobre bienestar personal, gestión de las emociones, de las relaciones, etc.

Por otro lado, los profesores están en contacto con sus alumnos durante buena parte del día, a lo largo de muchos años. Al tener autoridad moral sobre ellos es normal que con su ejemplo (o falta de él) les transmitan un mundo cognitivo y emocional positivo o negativo. Por ello, en una c.o.f. los docentes (todos, no sólo los que enseñan educación emocional) tienen suficiente formación en bienestar personal a nivel tanto teórico como práctico e intentan transmitir en el día a día actitudes positivas a sus alumnos.

 

4. EDUCACIÓN EN VALORES

En algunos países ya existe una asignatura de educación cívica en la que se transmiten valores con los que hay un amplio consenso. Un colegio orientado a la felicidad imparte, ya sea dentro de la asignatura “Bienestar Personal” o en una específica una educación en valores orientados al bienestar individual y colectivo que se comentan en colectivo en la guía “Sociedad Orientada a la Felicidad”:

  • Responsabilidad individual (sentido de la responsabilidad, proactividad)
  • Responsabilidad social (solidaridad, altruismo, contribución a construir un mundo más feliz)
  • Respeto, amor, honestidad, tolerancia, paz y aperturismo
  • Trabajo, esfuerzo y excelencia (incluyendo formación, previsión, ahorro, creatividad, iniciativa)

De entre todos ellos, conviene hacer un especial mucho hincapié en vez la ética de la bondad.

Además de explicar todas esas actitudes de forma teórica, otra buena manera de transmitirlas es que los profesores prediquen con su ejemplo. En los c.o.f. los profesores de las diferentes asignaturas se esfuerzan en ser ejemplares.

Asimismo, en el día a día los diferentes docentes van concienciando sobre ellas a sus alumnos y los van puliendo con comentarios respetuosos cada vez que detectan conductas contrarias a las mismas, como abusar de otros niños, ser agresivo, irrespetuoso, insultar, mentir, copiar, incumplir, no intentar hacer las cosas bien, aprovecharse, etc.

Según el tipo de centros educativos, se hará más hincapié en pulir unos temas u otros, buscando un equilibrio. Así, en los colegios pudientes normalmente se trabajará más la excesiva obsesión por estatus y el esnobismo (o llamémosle por su nombre: “pijería”). En cambio, en las escuelas de rentas más bajas los temas a combatir por los profesores serán más bien el desinterés por estudiar y progresar, el “pasotismo” o la degradación.

Por último, conviene distinguir el adoctrinamiento de la transmisión de unos valores positivos bastante obvios y universales sobre los que haya un consenso suficientemente amplio a nivel social. En mi opinión, los niños tienen derecho a no ser adoctrinados, en ideologías, religiones, nacionalismos, etc. Les enriquece ser educados (con conocimientos verdaderos y probados, habilidades útiles y valores que de forma objetiva contribuyan a la felicidad), pero no que se les haga un lavado de cerebro. Al contrario, la función del colegio es enseñarles a que piensen correctamente por sí mismos y que sepan llegar a conclusiones acertadas mediante la lógica y la experimentación. Con esas herramientas ya elegirán (o no) en el futuro el camino ideológico, filosófico o religioso que estimen conveniente.

 

5. OTRAS CARACTERÍSTICAS DE LOS C.O.F.

Las escuelas orientadas a la felicidad también siguen los estándares siguientes:

  • Cuentan con suficientes recursos económicos e infraestructura.
  • Ofrecen charlas y cursos para enseñar a los padres sobre cómo conseguir el bienestar de sus hijos y que se desarrollen de forma integral.

Son colegios bilingües o trilingües, es decir, que parte de las asignaturas se imparten en la lengua o lenguas locales y otra parte en la lingua franca actual (el inglés), aprendido de forma nativa, ya que tiene las siguientes ventajas:

Contribuye a que los alumnos tengan un espíritu más abierto y global y mejores relaciones con el resto de los habitantes del planeta, en consonancia con los valores de aperturismo y fraternidad antes mencionados. Las lenguas locales en la práctica dividen a la humanidad en grupos identitarios, contribuyen a que veamos a personas que hablan otras lenguas nativas como diferentes, a veces con desconfianza.

Podemos entendernos todos mejor. A fin de cuentas la función del idioma es comunicarnos.

Ayudará al alumnado a convertirse en profesionales preparados para un mundo globalizado, lo que implica ventajas económicas y de desarrollo profesional y personal.

Facilita la movilidad de profesionales y capitales.

  • Buscan la discreción y el equilibrio en cuanto a las identidades (ver el apartado 14. Política cultural de la guía “Política Orientada a la Felicidad”, en lo referente a la política identitaria).

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