¡NO DAÑEMOS!: DEFENDAMOS LOS DERECHOS DE LAS MUJERES

Las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres y son libres. Pueden decidir sobre su cuerpo y su vida en todos sus aspectos, con el único límite de respetar los derechos de los demás. Pueden también dedicarse a lo que decidan, incluyendo la prostitución si esa es su libre elección. No es justo que tengan ningún privilegio respecto a los hombres, como tampoco que los hombres los tengan respecto a las mujeres.

El feminismo de verdad se centra en luchar sobre todo contra los macromachismos, tiene un posicionamiento medio hacia los medianomachismos, da poca importancia a los micromachismos y calla frente a los no-machismos.


                                                                                                 MACROMACHISMOS

Algunos ejemplos que tienen lugar tanto en los países más atrasado como en los occidentales más civilizados (o menos incivilizados, según se mire), son los siguientes, en la medida se llevan a cabo por creer que las mujeres son propiedad de los hombres, que están para servirles o complacerles, que deben obedecerlos y/o que son inferiores:

1.-Las agresiones físicas, verbales o psicológicas.

2.-Las violaciones, sobre todo cuando son en grupo. Un tipo de mujeres especialmente victimizadas son las que visten de forma sexy, ya que hay hombres de culturas machistas y de herencia ultrarreligiosa que creen que se lo tienen merecido por romper su código puritano de vestimenta e ir provocando.

3.-Los crímenes del honor, en los que familiares asesinan a jovencitas o les tiran ácido a la cara por no casarse con quienes ellos deciden o por tener relaciones (sexuales o de otro tipo; a veces sólo por hablar) con quien la familia no ha autorizado.

4.-La ablación de clítoris y el cosido de vagina.

5.-Los matrimonios forzosos, incluso con alguien mucho mayor o que les dé asco, lo que supone que quedan esclavizadas para el resto de su vida. De hecho, las ONGs que se dedican a luchar contra la esclavitud moderna  consideran esto como esclavitud.

6.-El enclaustramiento doméstico, en ambientes musulmanes fundamentalistas, no pudiendo la mujer salir casi nunca de casa y cuando lo hace ha de ser siempre acompañada. Por tanto, no puede hacer lo que les gusta con su vida y debe obedecer siempre a su marido porque si no lo hace la pega. Es decir, una esclavitud.


                                                                                         MEDIANOMACHISMOS

Es el caso de las leyes que discriminatorias que dan menos derechos a las mujeres, como la prohibición o limitación del acceso a la educación, a ciertos trabajos, a herencias, a la libre disposición de su dinero y cuentas corrientes, a la libre adquisición de propiedades, a la libre movilidad, etc. 155 del total de los 173 países que hay en el mundo las tienen, sobre todo los musulmanes, pero también algunos países occidentales.

Asimismo, es un medianomachismo la obligación, prohibición o presión sociales para hacer o no hacer ciertas cosas por el hecho de ser mujer, como consecuencia de un rol cultural concreto que se considera el correcto para el género femenino, diferente al masculino. Algunos ejemplos son no cursar según que estudios, no trabajar, no hacerlo en ciertos oficios o tener que casarse, ya que en caso contrario serían consideradas unas pobres “solteronas”, una especie de mujeres de segunda, mientras que los hombres podrían ser incluso unos “solteros de oro”.

Otro tipo de medianomachismo es el de las organizaciones que vetan el acceso de las mujeres de ciertos puestos de trabajo o cargos simplemente por su género, ya sea mediante normas de internas o por decisiones de hecho de los dirigentes masculinos.

Un claro ejemplo de ello lo encontramos en las grandes religiones, especialmente en el seno de la Iglesia Católica y la Ortodoxa, en que sólo los hombres pueden dirigirlas y a las mujeres se les imponen el papel de ovejas que deben seguir a sus pastores masculinos.

En algún país del primer mundo se sigue dando la paradoja de obligar a las grandes empresas a tener en sus Consejos de Administración un porcentaje mínimo de consejeras, a pesar de que ello es una injerencia en la empresa privada que puede ser contrario a la meritocracia y afectar al buen funcionamiento de la compañía. Pero, en cambio, para las iglesias no sólo no fijan cuotas, sino que además no dicen nada sobre el hecho de que esté prohibido que haya ni tan siquiera una sola cardenala, obispa o párroca, aunque la persona más idónea para esos puestos pueda ser una mujer. De nuevo, un doble rasero muy grande.

Ello es tan aberrante como si una cadena de supermercados modificase sus estatutos para prohibir a las mujeres cualquier tipo de cargo directivo o mando intermedio, relegándolas, por el simple hecho de tener el género femenino, sólo a puestos de cajeras, reponedoras y señoras de la limpieza que tienen que obedecer a sus encargados, que sólo pueden ser hombres. ¡Se armaría un gran revuelo mediático, político y social y probablemente ello llevaría a un boicot contra dicha empresa! Pero ello mismo sucede con esa otra institución privada que es la Iglesia Católica y no sucede nada, absolutamente nada. Ni siquiera casi nadie le pide que por favor se reforme, como sí ha hecho la Iglesia Anglicana, donde las mujeres ya pueden ser incluso obispas.

También podría considerarse que lo es un beso no consentido, aunque, según las circunstancias, podría constituir simplemente un machismo de nivel bajo o incluso un no-machismo, sino simplemente una conducta invasiva que puede llevar a cabo tanto un hombre como una mujer.

 

MICROMACHISMOS

Algunos ejemplos son la desigual distribución de tareas domésticas (sin que el hombre compense esa inequidad de alguna manera), creer que el rosa es para las niñas y el azul para los niños, que llorar es de nenas, que es el hombre quien tiene que ceder el paso a una mujer, que debe darle mano para ayudarle a subir por una montaña por considerar que es el género débil a pesar de que pueda hacerlo perfectamente por sí sola o que debe pagar la cuenta en un restaurante.

 

NO-MACHISMOS

Hay ciertas conductas que algunos afirman ser sexistas, pero que en realidad no lo son, ya que no suponen desigualdad de derechos entre géneros:

1.-El ejercicio de la prostitución femenina de forma libre. De hecho, el feminismo es libertad para las mujeres, la misma que para los hombres, incluyendo tener sexo consentido, ya sea a cambio de dinero o no.

2.-Vestir de forma sexy para resultar atractivas a los hombres, ya que el verdadero feminismo reconoce el derecho inalienable de la mujer de hacer con el propio cuerpo lo que desee. Forma parte de la naturaleza tanto de mujeres como de hombres, sobre todo cuando son jóvenes, querer resultar atractivos al sexo contrario, al mismo sexo o a ambos. Y todos tienen derecho a intentarlo, si quieren.

3.-Comentarios relativos a mujeres que no transmitan la creencia de que las mujeres tienen menos derechos y libertades que los hombres, son inferiores a estos o deben quedar sometidas o dependientes de estos.

Seamos justos y proporcionales, con reacciones contundentes frente a los macromachismos, moderadamente firmes frente a los medianomachismos, suaves frente a los micromachismos y nulas frente a los no machismos.

¿Qué puede hacer una persona buena y ética para luchar por los derechos de las mujeres? Leer en ¡NO DAÑEMOS!: Tampoco a las mujeres

Gracias por compartir si crees que ello contribuirá a un mundo mejor, con menos abusos y sufrimientos innecesarios,

 Xavier Paya 

Iniciativa ¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor

 

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