¡NO DAÑEMOS!: NO SEAMOS CÓMPLICES DEL MALTRATO EN GRANJAS INDUSTRIALES (II)

Al grueso de los alemanes ya les venía bien su zona de confort, tanto como a la mayoría de ciudadanos actuales les vienen básicamente bien a sus intereses las granjas industriales que les permiten productos animales a bajo precio.

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Alguno dirá que no se pueden comparar animales con judíos. ¡Por supuesto que se pueden comparar! Ya que ambos comparten la única característica relevante para realizar una comparación: ambos tienen la capacidad de sentir y sufrir. Tienen los mismos receptores del dolor y la misma estructura del sistema nervioso.

De hecho, desde un punto de vista científico, los judíos, al igual que el resto de homos sapiens, también son animales, concretamente animales vertebrados, mamíferos, primates, simios, monos del Viejo Mundo y homínidos que según algunos estudios comparten el 98-99% del ADN de sus primos homínidos más cercanos, los chimpancés.

Y sabemos que la explotación y malos tratos a que sometemos en granjas industriales a esas criaturas que comparten con nosotros la mayor parte de nuestra genética está mal, ya que, por ejemplo, el 73% de los alemanes y 82% de los franceses rechaza la ganadería industrial, pero a pesar de ello casi todos los productos animales que consumen proceden de ésta, dado que así son más baratos.

Algunas personas se sacuden rápidamente su responsabilidad de encima por las crueldades cometidas echándosela a los políticos. Consideran que es a éstos a quienes corresponden regular. Y es cierto, pero (i) los políticos legislan en base a lo que quiere la mayoría de los votantes y (ii) los políticos no te obligan a consumir productos animales, por lo que eres tú el responsable de ello.

El maltrato animal en granjas puede convertirse en un boomerang que se vuelva contra nosotros. Es lo que sucedió con los alemanes de Tercer Reich, muchos de los cuales terminaron muriendo en la guerra antes de lo que les correspondía por su biología. A ello hay que añadir unos 14 millones de alemanes de la Prusia Oriental y otras partes de Europa del Este que fueron expulsados de sus casas y regiones y tuvieron que huir a otras partes de Alemania, muriendo parte de ellos en el camino. Y los millones adicionales de amputados, heridos, huérfanos, sin hijos o en la pobreza, en país en ruinas y desolación.

El mal que causes que te puede volver a ti, porque somos lo que comemos y si comemos sufrimiento nos volverá en forma de productos animales “enriquecidos” con las sustancias tóxicas que genera el estrés y el malestar (como cortisol o adrenalina), antibióticos y otros compuestos químicos dañinos que nos pueden acabar provocando cáncer u otras enfermedades dolorosas.

¿Qué puede hacer una persona ética y con empatía para terminar con esas crueldades?:

    1. Elegir opciones vegetales en tu alimentación.
    2. Votar a partidos políticos anti crueldad.
    3. Firmar en campañas como ésta de Compassion in World Farming.
    4. Compartir este tipo de mensajes.
    5. Convencer a personas de tu entorno.
    6. Donar dinero, tanto al Instituto del Bienestar como a ONGs que están haciendo un excelente trabajo de defensa de los animales, como Igualdad Animal o PETA.
    7. Hacerte voluntario.

Gracias por ser compasivo y buena persona,

 Xavier Paya 

Iniciativa ¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

 

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