¡NO DAÑEMOS!: NO DEMOS MUERTE CRUEL EN LOS MATADEROS

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Imagínate que tú o algún ser querido, después de toda una vida secuestrado en un cubículo lleno de excrementos en el que apenas te puedes mover ni hacer prácticamente nada de lo que te gusta aparte de comer pienso y beber agua, una vida de explotación y malos tratos físicos y psíquicos, un buen día te sacan de tu zulo para meterte en un camión.

Será el único momento de tu vida que verás la luz del sol y disfrutarás del aire libre, pero a pesar de ello posiblemente te resistirás a entrar en ese camión, ya que desconfías, pues tienes un buen instinto de supervivencia. Sin embargo, de poco te servirá, porque te obligarán a entrar a la fuerza, dándote patadas, golpes con palos, pinchándote en tus genitales o con descargas eléctricas.

El camión estará normalmente abarrotado, de manera que no te podrás tumbar ni sentar y los hierros del mismo te harán daño, ya que para tus secuestradores no cuenta lo que sientas y sufras, pues te consideran una simple cosa. Cuando llegues al centro de exterminio, no querrás salir del camión, pero te obligarán a hacerlo.

Si ya no puedes caminar después de toda una vida miserable de desgaste físico, te arrastrarán por el suelo, como si fueses un saco de patatas.

Harás largas esperas de 1 ó 2 días sin poder comer, beber ni tumbarte para descansar, hacinado (lo que causa tensión y que algunos se peleen) y angustiado, porque no sabes exactamente qué van a hacer contigo o incluso porque temes lo peor.

Finalmente te hacen pasar a un espacio en el que en lo alto hay una cinta giratoria que se va moviendo y ves cómo van colgando boca abajo a personas en la misma, como si fuesen meros objetos desprovistos de sentimientos y dignidad. Conforme van colgando a los que tienes delante te obligan a irte acercando a esa especie de cadena de montaje a pesar de que no quieres, pues sabes que lo mismo harán contigo cuando te llegue el turno.

Llega un momento en que te cogen bruscamente,

ya que te consideran una mera mercancía de la que sacar el máximo provecho, te dan la vuelta y te cuelgan a la cinta insertando uno de tus tobillos en un hierro que te hace daño. Ya tienes la cabeza abajo y te duele el tobillo porque soporta todo el peso del cuerpo. Si pesas mucho sufrirás desgarros y roturas.

Pero peor que el dolor es el miedo que estás sufriendo.

La cinta avanza y ves cómo a las personas que hay más adelante les meten su cabeza en agua o les ponen un instrumento en su cabeza, tras la cual parecen estar muertas. Conforme te acercas a ello aumenta tu ansiedad hasta que te toca a ti.

Cuando te aplican la descarga eléctrica en realidad todavía no estarás muerta. Si tienes suerte te darán un aturdimiento rápido, pero si no será doloroso. Tras el mismo, si tienes suerte quedarás inconsciente y dejarás de sufrir. Pero si el aturdimiento falla o no te lo dan porque han decidido usar tus músculos como carne halal o kosher (o en realidad no lo harán pero dirán que sí como excusa para reducir costes de matadero), seguirás consciente y verás como irán matando, uno por uno, a todos los que hay delante de ti. Cuando llegue tu turno te harán un corte en tu cuello y te irás desangrando.

Si estás embarazada, tu hij@ permanecerá dentro viv@ mientras tú ya estás muerta, hasta que más tarde otra persona abra tu tripa y saquen a tu hij@, a quien matarán también.

Ni siquiera al final de tu vida, el sector cárnico y lácteo que te explotó para sacar el máximo beneficio posible de cualquier parte de tu cuerpo, tiene un gesto de consideración hacia ti, por sensible y pacífica que seas.

Es una experiencia que no desearías para ti o para tus seres queridos, ¿verdad?. Luego entonces, ¿por qué la das a los demás?

Porque esa experiencia tan desagradable y degradante es lo que damos cada año más de 900 millones de seres sintientes (más de 900.000 millones en una década y 4,5 BILLONES con B en un período de 50 años).

Una muerte benigna es una muerte natural o una eutanasia indolora en el hábitat en el que vive el animal, aplicándole una inyección con una sustancia indolora sin que los demás animales vean que le están matando y por tanto teman que les toque a ellos también. 

¿Qué puede hacer una persona ética y con empatía para terminar con esas crueldades?:

    1. Elegir opciones vegetales en tu alimentación.
    2. Votar a partidos políticos anti crueldad.
    3. Firmar en campañas como ésta de Igualdad Animal.
    4. Compartir este tipo de mensajes.
    5. Convencer a personas de tu entorno.
    6. Donar dinero, tanto al Instituto del Bienestar como a ONGs que están haciendo un excelente trabajo de defensa de los animales, como Igualdad Animal o PETA.
    7. Hacerte voluntario.

Gracias por ser compasivo y buena persona,

 Xavier Paya 

¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

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Con la iniciativa ¡NO DAÑES! luchamos por evitar que te causen cualquier tipo de sufrimiento o daño a ti, tus seres queridos y los demás.

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