¡NO robemoS!: DIGAMOS NO A LOS RELATOS JUSTIFICADORES DEL ROBO

Una forma de dañar son los múltiples tipos de robos, evidentes o sutiles, legales o institucionalizados, que se detallan en ¡NO DAÑEMOS!: No robemos, ni directa ni indirectamente

Pues bien, algo que contribuye mucho a los mismos es que a menudo se intentan camuflar en algo honroso a través de narrativas edulcoradoras. En el pasado los conquistadores/asesinos/ladrones/violadores/esclavizadores se blanqueaban mediante la épica del guerrero valeroso y glorioso que realizaba hazañas heroicas, a veces incluso recogidas en los cantares de gesta y difundidas por los trovadores.

¡NO DAÑEMOS!: Rechacemos las narrativas justificadoras de la crueldad

Los arios que conquistaron la India y sometieron a los drávidas y otras etnias, les expoliaron sus tierras y les explotaron bajo un sistema de castas santificaron ese orden injusto mediante el hinduismo.

En la Europa del Antiguo Régimen, los reyes y estamentos superiores de nobleza y alto clero que exprimían a los siervos de gleba para mantener su estilo de vida privilegiado también divinizaban ese sistema abusivo a través la Iglesia, que predicaba que todo eso era así por la “gracia de Dios”. Y el mismo “pinkwashing” sucedió con la esclavitud, el colonialismo europeo y otros robos a gran escala con justificaciones todavía mucho más absurdas… leer más en…

…¡NO DAÑEMOS!: Rechacemos las narrativas justificadoras de la crueldad

En la actualidad, un relato que ha emergido para limpiar el robo indirecto es el de la solidaridad y la justicia social, por el que los que tienen más han de compartir de forma sistemática, con independencia de su nivel de riqueza, con los que tienen menos. Y si se resisten a ello es que son egoístas. Pero al igual que en todas las narrativas anteriores justificadoras de la expropiación de lo ajeno, se desmontan como un castillo de naipes con un simple soplo, ya que:

1.-Se han hecho experimentos con niños e incluso otros primates, como chimpancés, y el resultado fue que les parecía injusto dar premios o recursos diferentes por el mismo trabajo o situación. Es decir, según nuestro sentido innato de la justicia, el orden correcto es la desigualdad en los frutos del esfuerzo cuando éste ha sido diferente.

2.-La verdadera solidaridad es voluntaria y cuando se quitan recursos a alguien por la fuerza contra su voluntad el término correcto a usar es apropiación.

3.-La auténtica generosidad es en beneficio ajeno y no propio. Consiste en dar a los demás y no en que los demás me den a mí, como sucede con la pseudosolidaridad, por la que los votantes con menor nivel económico intentan quitar recursos a los de superior poder adquisitivo gracias a su poder de voto.

Puede ser justo expropiar los latifundios que tienen su origen en el expolio mediante conquista, como los de América Latina o el sur de España o Italia, o incluso corregir razonablemente grandes desigualdades económicas. Pero, ¿verdad que sería muy injusto poner la misma nota a un niño que se pasa todo el día estudiando y por tanto hace muy bien examen que al que no estudia nada y responde mal a las preguntas? Pues del mismo modo es muy inequitativo pretender igualar los frutos del esfuerzo, en forma de ingresos y patrimonio, sin igualar ese esfuerzo.

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Éste se concreta en el número de horas de trabajo (y en consecuencia menos horas de ocio para un mismo y su familia) y en la intensidad con que se trabajan (y consiguiente estrés, cansancio, agotamiento, síndrome de burn-out y otros precios emocionales que se pagan). También en las horas dedicadas a la formación, afán por hacer las cosas bien y mejorar, ahorro, riesgos asumidos (que con cierta frecuencia llevan a desagradables pérdidas que no sufren los que no se complican la vida y no invierten), etc.

Si se quiere aplicar la ley de la igualdad, lo recto es hacerlo en todas las partes de la ecuación de la generación de riqueza y no sólo en el resultado final de la fórmula matemática.

 

Si todo ello se camufla con máscaras bonitas es porque una parte del cerebro sabe que quitar a los demás lo que han conseguido de manera honrada está mal.

En el mundo de los humanos, a partir de cierta edad, las apariencias muchas veces engañan, a diferencia de los niños pequeños y o los perros, que suelen ser sinceros y transparentes. Esos que acusan de mezquinos, de forma manipuladora, a los que se resisten a compartir son con cierta frecuencia ellos mismos los miserables aprovechados que intentan quedarse con lo que otros han ganado con el sudor de su frente. 

Aunque lo suelen justificar en que los expoliados tienen más, a menudo es una mera excusa, ya que si pudiesen bastantes de ellos lo harían con los que tienen menos, como se ha hecho a lo largo de la historia sistemáticamente por parte de los que tenían el poder con los que no lo tenían. Y los que no lo tenían a menudo lo han hecho cuando han conseguido ese poder sobre otros.

Ese fue el caso de la mayoría de los campesinos pobres europeos que emigraron a las Américas y robaron las tierras y las horas de trabajo de indígenas americanos y negros, que eran más pobres todavía. Nada nuevo bajo el sol, ya que esa es la naturaleza de de buena parte de los humanos: intentar parasitar del sudor ajeno. Los nuevos expoliadores son igualitos a los de toda la vida pero con expoliados diferentes y narrativas diversas. Los mismos hermanos gemelos, pero con diferentes ropas.

Por ejemplo, en algunos países los jubilados que se llenan la boca de las palabras solidaridad y justicia social y que se manifiestan para exigir un aumento de sus pensiones, por encima de lo que han cotizado, en realidad pretenden apropiarse del dinero de generaciones más jóvenes que tienen de promedio una renta per cápita inferior a la de los jubilados. Porque en realidad les importa poco de dónde salga el dinero. Lo que realmente quieren es que quiten el dinero de algún lado (es decir, de alguien) para dárselo a ellos.

Es justo contribuir a la red de carreteras, hospitales, al sistema de pensiones o ayudar a los que no pueden valerse por sí mismos o a los que trabajan a tiempo completo y a pesar de ello viven en la pobreza, pero otra cosa diferente es expoliar.

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Gracias por compartir si crees que este análisis contribuye a un mundo menos cleptocrático y más justo y funcional, 

 Xavier Paya 

Iniciativa ¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

 

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