¡NO DAÑEMOS!: PRESIONEMOS PARA CAMBIAR EL LADO NOCIVO DE LA RELIGIONES

REFORMEMOS LA PARTE DAÑINA DEL CRISTIANISMO 2

Para conseguir religiones 100% libres de maldad es necesario reformarlas con el fin de eliminar la parte de la doctrina que impulsa a causar daños a inocentes.

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Para que lo anterior se haga realidad, y en un tiempo lo más corto posible, es conveniente presionar con un punzón. Por ejemplo, yo he decidido no poner ningún pie en ninguna celebración religiosa de ningún templo hasta que no haya llevado a cabo dichas reformas, salvo en aquellos cuyos párrocos, pastores, imanes, rabinos, etc. las defiendan en los mismos, al menos la mayor parte de dichas mejorías. Y te animo a que hagas lo mismo tú también, ya que si todos lo hacemos pronto se llevarían a cabo los progresos anteriores.

Alguno puede pensar que es esta idea es radical, pero con la tibieza no es como se suele conseguir cambiar las injusticias arraigadas desde milenios. Con la firmeza y la expeditividad sí. Porque si una puerta está muy atrancada para abrirla no basta con girar la maneta, sino que hay que darle empujones suficientemente fuertes.

Y sería una forma en que los creyentes de base pueden apoyar al clero reformista frente a aquellos que se empeñan en mantener a toda costa el injusto orden milenario.

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Como excristiano agnóstico que soy, sé que:

1. Muchos humanos necesitan de la religión o de la espiritualidad.

2. Parte de las religiones es bondadosa y ha aportado mucho a la sociedad.

3. Pero ello no es suficiente y para conseguir una sociedad justa y feliz es muy importante que haya un cristianismo completamente benévolo, moderno y libre de crueldad. Y lo mismo es aplicable al resto de religiones, todas las cuales pueden constituir estupendas herramientas que aporten mucho bien, sobre todo cuando hablan de no hacer el mal y de hacer el bien.

Y envío lanzo mensaje con plena conciencia de que algunos lo aplaudirán, pero otros lo rechazarán. Porque siempre que alguien propone reformar abusos hay los que lo apoyan, pero también los “guardianes de la tradición” que se oponen, algunos incluso hasta las últimas consecuencias. Por ejemplo, en el caso del cristianismo:

1. Cuando Jesucristo quiso reformar el judaísmo para hacerlo más benigno, bastantes reaccionarios no pararon hasta que le dieron muerte, y muerte de cruz.

2. Cuando Lutero quiso reformar el Catolicismo eliminando bulas, nepotismos y otros abusos, y millones le siguieron en ese empeño, los contrarreformistas no pararon de luchar contra los protestantes hasta conseguir exterminar a más del 20% de la población europea, llegando en Alemania al 60% en algunas regiones. Y dejaron a la mayoría del resto de centroeuropeos despojados de padres y otros seres queridos, víctimas de torturas sistemáticas a civiles para robarles su riqueza y alimentos escondidos con los que financiar las guerras de religión, traumatizados, en la miseria y la devastación.

3. Cuando los ilustrados, los sublevados de la Revolución Francesa, Napoleón y los rebeldes de las revoluciones liberales de 1830 y 1848 pudieron finalmente terminar con la Inquisición, las torturas y otros elementos del Cristianismo opresivo y represivo propio del Antiguo Régimen, bastantes contrarrevolucionarios hicieron todo lo posible para reintroducir todo lo anterior. Y consiguieron victorias efímeras y que muchos revolucionarios tuviesen que huir de su persecución, pero afortunadamente al final triunfó el bien (o al menos el bien para las víctimas inocentes de las atrocidades anteriores).

4. Cada vez que algunos han luchado por una abolir una injusticia, como la prohibición del divorcio o la despenalización de la homosexualidad, dichas mejoras sociales han sido siempre combatidas por bastantes tradicionalistas cristianos. 

Este grupo está formado, por un lado, por los fundamentalistas (partidarios de aplicar la Biblia tal como está escrita, por ejemplo matando a homosexuales) y, por otro lado, por los conservadores en diferentes grados (partidarios de mantener atropellos de las Escrituras pero de forma no tan extremista. Por ejemplo en vez de matar a los gais proponen simplemente encarcelarles y/o causarles otros tipos de daños físicos, verbales y psíquicos, así como someterlos a marginación y leyes discriminatorias. Es decir, les perdonan la vida ¡Qué buenos que son!

 

Y lo mismo ha sucedido con otras religiones. De hecho, la mayor parte de musulmanes pertenece al grupo de los tradicionalistas. Y lo mismo puede decirse de la mayoría de cristianos de África, Rusia y otros países, así como un porcentaje considerable en lugares de Occidente como Europa del Este o la América Profunda.

 

Cuanto más fuerte sea la corriente del río de la resistencia al cambio, con más intensidad tendremos que remar en dirección contraria los que queremos unas religiones inocuas, bondadosas y respetuosas con las libertades de los demás. Seamos optimistas en que podemos conseguirlo y en que al final triunfará el bien, tal como ha sucedido repetidamente en numerosas batallas culturales desde hace 3 siglos.

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