¡NO DAÑEMOS!: seamos racionales Y evitemos el dogmatismo venenoso

El dogmatismo es un cianuro que ha causado muchos sufrimientos a inocentes a lo largo de la historia, incluyendo asesinatos, torturas, persecución, castigos, marginación, desprecio, etc.

Por ejemplo, el dogma de la unidad de la fe católica dio lugar a las guerras de religión contra los protestantes en que se estima que murió el 20% de la población europea, aunque en las regiones de Europa en que tuvieron lugar los enfrentamientos (sobre todo en Alemania) normalmente murieron la mayor parte de sus habitantes. A lo que hay que añadir millones de amputados, heridos, torturados, huérfanos, madres que perdieron a sus hijos, hambrientos, etc.

Y algo parecido en diferentes grados puede decirse de las numerosas guerras y conflictos de independencia ocasionadas por el dogma rígido como el hierro de la indivisibilidad e integridad territorial.

¿Pero qué es un dogma? Consiste en una creencia indiscutible y de cumplimiento obligado, llevando por tanto a menudo a hacer daño al que no la cumple.

Es muy típico de las religiones en sus versiones tradicionalistas y sobre todo fundamentalistas (a diferencia de las liberales, tolerantes y benignas), ideologías totalitarias, como el nazismo o el comunismo, ultranacionalismos y otro tipo de pestes que inoculan virus en nuestra mente.

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Por ejemplo, la gran mayoría de los aztecas creían ciegamente que tenían que hacer sacrificios masivos y crueles de esclavos para que sus dioses les ayudasen, a pesar de que no tenían ninguna prueba de que ello fuese verdad. Generación tras generación repetían ese dogma como loros de repetición sin que casi nadie se lo cuestionase.

Lo contrario del dogmatismo es la racionalidad, que consiste en pensar por nosotros mismos mediante el análisis, el cuestionamiento y la comprobación. Supone el reconocimiento como verdades solamente de los hechos probados y demostrados y la duda respecto a simples teorías, hipótesis, afirmaciones y opiniones. También conlleva la comparación de diferentes alternativas, haciendo valoración de ventajas e inconvenientes de cada una para elegir la mejor.

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La razón se basa en el espíritu crítico y librepensador mientras que la fe ciega descansa en esa credulidad bobalicona en la que todos hemos caído. Consiste en creernos algo sin más, simplemente porque alguien nos los dijo en algún momento o lo leímos en algún texto, sin verificarlo de ninguna manera y sin que haya pruebas concluyentes, comportándonos como meras grabadoras de voz que registran algo que escuchan y se limitan a reproducirlo sin más.

El pensamiento lógico va unido a formas de pensar avanzadas, a inteligencia y aperturismo, mientras que el pensamiento mágico va ligado a superstición, cerrazón, estrechez de miras y tradicionalismo dañino.  El rigor intelectual conduce a la civilización, mientras que las creencias incuestionables llevan a la superchería, el rebañismo tóxico y el atraso.

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Todos tenemos una parte de ambos mundos y la buena noticia es que todos podemos evolucionar hacia un espíritu más científico.

Imagínate que una mujer va al juez y le dice que su vecino la ha violado, sin presentar pruebas.

¿Verdad que sería absurdo y aberrante que dicho juez la creyese sin más y condenase al acusado a una pena de cárcel, sin buscar evidencias de que lo que dice la denunciante es verdad? Pues no seamos así y consideremos cualquier afirmación no demostrada como una mera suposición sobre la que es sensato tener dudas.

Para que una prueba sea considerada válida ha de ser como 2+2=4. Si coges 2 monedas por un lado, otras dos por otro lado y luego las juntas y las cuentas, el resultado será 4. Si haces lo mismo con billetes el resultado será ese también. Y lo mismo sucederá si llevas a cabo ese experimento con vasos, tenedores o cualesquiera otros objetos. Ello demuestra que es una verdad absoluta y universal, que vale para todos los lugares y épocas.

Y para aceptar cualquier otra afirmación como verdad es necesario ese mismo nivel de prueba, para que tenga tanta solidez como un suelo de roca en vez de arena. Y en este sentido tengo una mala noticia y una buena.

La mala es que, aunque muchos creen de forma narcisista y engreída que los humanos somos seres racionales, la realidad es muy diferente. Y es que buena parte de las personas tienen unas capacidades analíticas medianas y bajas que no les permiten cuestionarse por sí solas lo que les han inculcado. Parte de ellos sí pueden hacerlo cuando alguien externo les induce a preguntarse si es verdad, pero no por sí solos.

La buena noticia es que podemos estimular a los demás que se cuestionen los dogmas. Es más, es posible desarrollar esa habilidad de pensamiento crítico simplemente con querer hacerlo. Porque basta con preguntarnos para cada creencia que tenemos: 

         ¿DE DÓNDE SALE? ¿Cómo sé que es cierta? ¿Acaso está probada y demostrada como 2 y 2 son 4?

También ayuda aprender a pensar por nosotros mismos y desarrollar el intelecto … leer más. Y para avanzar en esta habilidad es muy recomendable leer los siguientes libros GRATUITOS del Instituto del Bienestar: primero la historia de aventuras “El Secreto de Milene”, a continuación la novela de acción e intriga “Historia de Zan” y luego “Las Técnicas del Bienestar Personal”. Concretamente conviene leer los capítulos dedicados al Entrenamiento de los Pensamientos, donde se va profundizando en el cuestionamiento de creencias negativas como herramienta importante para mejorar nuestra felicidad.

Afortunadamente, desde el Siglo de las Luces, hace unos 300 años, hay un proceso gradual en que la razón va comiendo terreno a la fe ciega. Por ejemplo, hace unas décadas todavía estaba extendido en bastantes países el dogma de la sagrada indisolubilidad del matrimonio, incluso en caso de que una mujer recibiese palizas de su marido. 

Tanto es así que, cuando aquélla pedía ayuda a su confesor, éste le respondía que tenía que aguantar estoicamente porque esa era la voluntad de Dios. Si acudía a la policía, la misma le aconsejaba que no provocase a su marido. Y en el supuesto de que una señora se separase de su esposo era estigmatizada, porque supuestamente iba contra el Señor. En la actualidad todo eso se ha superado en muchos países, viéndose esa barbarie como algo carpetovetónico y casposo propio de épocas grises.

Continuemos por la senda de ese progreso histórico, siendo nosotros mismos lo más racionales posible y contribuyendo a crear un entorno libre, abierto, respetuoso, justo y avanzado, así como evitando el adoctrinamiento a niños y jóvenes. Eduquémoslos en el pensamiento crítico, fomentando debates, la investigación y pidiéndoles pruebas de afirmaciones que hagan. Preguntémosles: ¿Cómo sabes que eso es así? ¿En base a qué estás tan seguro?

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Gracias por compartir si crees que estas ideas contribuyen a un mundo menos abusivo, más evolucionado y feliz en que vivir,

 Xavier Paya 

Iniciativa ¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

 

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