¡NO DAÑEMOS!: PENSEMOS POR NOSOTROS MISMOS Y DIGAMOS NO AL ADOCTRINAMIENTO TÓXICO

 

Una de las grandes causas de la maldad humana es el adoctrinamiento en la crueldad. Un ejemplo es enseñar a los niños que los animales son una especie de cosas al servicio de las personas y que por tanto podemos usar y abusar de ellos y maltratarlos a nuestra conveniencia Otros son que los homosexuales son unos depravados detestados por Dios a los que hay que matar o infligirles castigos que les causen sufrimientos o que las mujeres son propiedad de los hombres, por lo que éstos tienen derecho a ejercer la violencia sobre las mismas.

Por tanto, conviene evitar la inculcación de valores malignos en los niños y para ello sería bueno reconocer el derecho de los niños a que no ensucien su mente de dicha manera. Porque no pertenecen a nadie, ni siquiera a sus padres, sino a sí mismos. De hecho, los primeros más que derechos sobre sus hijos lo que tienen son responsabilidades hacia los mismos, prevaleciendo el interés del menor sobre los deseos de sus padres.

En este sentido, para un niño no son buenos los lavados tóxicos de cerebro, sino el desarrollo de sus habilidades prácticas, la adquisición de conocimientos útiles y aprender a pensar por sí mismo para que pueda decidir él su propio camino y no el que quieran sus educadores. 

Es una riqueza que desarrolle la capacidad de verificar qué son verdades demostrables y constatables y qué no lo son. También que asimile los valores universales que contribuyan a un mundo lo más justo y feliz posible, como la cultura del respetojusticiahonestidadtolerancia hacia todo lo que no sea abusivo, consideración hacia los otros y no hacer daño a nadie que no sea en legítima defensa. Por ello, inculquémosle día tras día y año tras año la ética de la bondad en vez de doctrinas que le impulse a causar sufrimientos a inocentes. Saquemos la mejor versión de ellos mismos, una pulida y brillante en vez de una oxidada.

Leer el DODECÁLOGO DE LA BONDAD

Si detectamos que están infligiendo a nuestros hijos en el colegio o en otros ámbitos algún adoctrinamiento religioso, ideológico, nacionalista o del tipo que sea, hagámosles cuestionar la veracidad de esas ideas. Pidámosles pruebas irrefutables de las mismas, que serán incapaces de aportar.

Si ven a dioses o ángeles en el cielo, si perciben demonios u otros seres abstractos, les podemos pedir que nos muestren exactamente dónde están o, mejor todavía, que nos aporten fotos de los mismos.

No obstante, una vez una persona está programada mentalmente, a partir de una edad puede resultar difícil cambiar dicha comedura de coco, en ocasiones mucho.

Cuanto más inteligente, culto, viajado y abierto de mente es un individuo, más fácil será que piense por sí mismo y se cuestione el adoctrinamiento recibido, mientras que cuanto más conservador sea y en un ambiente más cerrado, obtuso, intolerante y provinciano se haya criado más tendencia tendrá a aferrarse al software que le han insertado en ese ordenador que es su cerebro a lo largo de su infancia y juventud.

Hay incluso personas que están tan obstinadas en la narrativa que les inculcaron que, aunque les demos pruebas y más pruebas, datos y más datos que demuestren que es incorrecta, de nada servirán, ya que les resbalarán como agua sobre aceite.

Ello sucederá en mayor medida cuando tengan una fuerte necesidad de pertenencia a una comunidad doctrinal, es decir, de adherirse a grupo y a sus dogmas, normas, obligaciones, prohibiciones, rituales y ceremonias, aunque sean absurdos o incluso extremadamente crueles y aberrantes.

Pero no todo está perdido, ya que hay unas excelentes medicinas para liberarnos de todos esos encorsetamientos:

  • Cuestionarnos nuestras creencias mediante la razón, dudando de todo lo que no esté debidamente probado y demostrado. 

Leer «¡NO DAÑEMOS!: Seamos racionales y evitemos el dogmatismo»

  • Leer, ver documentales (en Youtube hay muchos, gratuitos y muy buenos), informarse, debatir con otras personas y abrirse a otras ideas. También hacer cursos, estudios universitarios, trabajos de investigación y todo lo que sea incrementar el nivel cultural y desarrollar el intelecto.

Leer «¡NO DAÑEMOS!: Seamos abiertos y evitemos el gregarismo dañino»

Leer «¡EVITEMOS DAÑOS!: Aumentemos nuestro nivel cultural e intelectual»

  • Viajar y vivir una temporada en el extranjero, aprendiendo sobre otras culturas e ideas.
  • Tener una actitud de mejora continuada, progreso y orientación a la excelencia, también en nuestra forma de pensar. Apuntemos con el dedo hacia la montaña en vez de hacia el valle.

Leer «¡EVITEMOS DAÑOS!: Orientémonos a la excelencia para conseguir un mundo mejor»

  • Subir la palanca de los estándares éticos, oponiéndonos a todo tipo de injusticias, incluyendo las contenidas en las ideologías y religiones con las que nos empaparon.
  • Valorar la ciencia, el conocimiento, la comprobación y la experimentación frente a la educación recibida y la tradición cuando éstas carecen de una base sólida en que fundamentarse.
  • Si necesitas algún referente, en vez de buscarlo en la tradición, el rebaño o líderes del rebaño mediocres, encuéntralo en personas con luces en la cabeza, niveles altos de sentido de la justicia y poco conformistas que buscan lo mejor en vez de lo que ya hay. Vayamos hacia donde esté iluminado y huyamos de todo oscurantismo.

Para avanzar en la habilidad de razonar por nosotros mismos es muy recomendable leer los siguientes libros gratuitos del Instituto del Bienestar: primero la historia de aventuras “El Secreto de Milene”, a continuación la novela de acción e intriga “Historia de Zan” y luego “Las Técnicas del Bienestar Personal”. Concretamente conviene leer los capítulos dedicados al Entrenamiento de los Pensamientos, donde se va profundizando en la racionalización de creencias negativas falsas que nos limitan y nos hacen sentir mal.

¡PENSEMOS POR NOSOTROS MISMOS!, con independencia de lo que nos han enseñado o de los que piensen los demás.

Y, en cualquier caso, si al final decidimos mantener el adoctrinamiento recibido no es justo que ello condicione la libertad de los demás. Por ejemplo, si nos metieron en la cabeza que hay que vestir de una determinada manera en cada ocasión, apliquémoslo a nosotros mismos, si queremos, pero no lo exijamos a los demás ni les juzguemos por ello.

Gracias por compartir si consideras que estas ideas contribuyen a una sociedad más evolucionada,

 Xavier Paya 

Iniciativa ¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

 

Leer: Eduquemos a los niños en la ética de la bondad

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