¡NO DAÑEMOS!: REFORMEMOS LA PARTE DAÑINA DEL CRISTIANISMO – 2/2

REFORMEMOS LA PARTE DAÑINA DEL CRISTIANISMO 2

Obviamente este camino de mejora es aplicable a otras confesiones cristianas. Algunas de ellas van más avanzadas, como la Presbiteriana o la Anglicana (de forma similar a la Iglesia Católica en Bélgica y Alemania). Pero desgraciadamente a otras, como la Iglesia Ortodoxa Rusa o ciertas denominaciones evangélicas (al igual que a la Iglesia Católica en África), les queda un largo camino de reforma, de focalizarse en lo que hay de benigno en la doctrina (como amar y ayudar al prójimo) y de eliminar todo lo que sea dañino.

Para contribuir a que dicho proceso de reforma se lleve a cabo, y en un tiempo lo más corto posible, he decidido no poner ningún pie en ninguna celebración religiosa de ninguna iglesia hasta que no haya llevado a cabo dichas reformas, salvo en templos cuyos párrocos o pastores las defiendan en los mismos, al menos la mayor parte de dichas mejorías. Y te animo a que hagas lo mismo tú también, ya que si todos lo hacemos pronto se llevarían a cabo los progresos anteriores.

Alguno puede pensar que es esta idea es radical, pero con la tibieza no es como se suele conseguir cambiar las injusticias arraigadas desde milenios. Con la firmeza y la expeditividad sí.

Y sería una forma en que los cristianos de base pueden apoyar al Papa Francisco y al clero reformista frente a la curia que quiere mantener a toda costa el injusto orden milenario.

Como excristiano agnóstico que soy, sé que:

  1. Muchos humanos necesitan de la religión o de la espiritualidad.
  2. Parte de la doctrina cristiana ya es muy bondadosa y ha aportado mucho a la sociedad.
  3. Pero ello no es suficiente y para conseguir una sociedad justa y feliz es muy importante que haya un cristianismo 100% benévolo, libre de crueldad, inocuo, moderno y liberal. Y lo mismo es aplicable al resto de religiones, todas las cuales pueden constituir estupendas herramientas que aporten mucho bien, sobre todo cuando hablan de no hacer el mal y de hacer el bien.

Y envío lanzo mensaje con plena conciencia de que algunos lo aplaudirán, pero otros lo rechazarán. Porque siempre que alguien propone reformar abusos hay los que lo apoyan, pero también los “guardianes de la tradición” que se oponen, algunos incluso hasta las últimas consecuencias:

  1. Cuando Jesucristo quiso reformar el judaísmo para hacerlo más benigno, bastantes reaccionarios no pararon hasta que le dieron muerte, y muerte de cruz.
  2. Cuando Lutero quiso reformar el Catolicismo eliminando bulas, nepotismos y otros abusos, y millones le siguieron en ese empeño, los contrarreformistas no pararon de luchar contra los protestantes hasta conseguir exterminar a más del 20% de la población europea, llegando en Alemania al 60% en algunas regiones, y dejando a la mayoría del resto de centroeuropeos despojados de padres y otros seres queridos, víctimas de torturas sistemáticas a civiles para robarles su riqueza y alimentos escondidos con los que financiar las guerras de religión, traumatizados, en la miseria y la devastación.
  3. Cuando los ilustrados, los sublevados de la Revolución Francesa, Napoleón y los rebeldes de las revoluciones liberales de 1830 y 1848 pudieron finalmente terminar con la Inquisición, las torturas y otros elementos del Cristianismo opresivo y represivo propio del Antiguo Régimen, bastantes contrarrevolucionarios hicieron todo lo posible para reintroducir todo lo anterior. Y consiguieron victorias efímeras y que muchos revolucionarios tuviesen que huir de su persecución, pero afortunadamente al final triunfó el bien (o al menos el bien para las víctimas inocentes de las atrocidades anteriores).
  4. Cada vez que algunos han luchado por una abolir una injusticia, como la prohibición del divorcio o la despenalización de la homosexualidad, dichas mejoras sociales han sido siempre combatidas por bastantes tradicionalistas cristianos, grupo formado, por un lado, por los fundamentalistas (partidarios de aplicar la Biblia tal como está escrita, por ejemplo matando a homosexuales) y, por otro lado, por los conservadores en diferentes grados (partidarios de mantener atropellos de las Escrituras pero de forma no tan extremista, por ejemplo en vez de matando a los gais simplemente encarcelándolos y/o causándoles otros tipos de daños físicos, verbales y psíquicos, así como sometiéndolos a marginación y leyes discriminatorias; es decir, les perdonan la vida, ¡qué buenos que son!).

De hecho, la gran mayoría de cristianos de África, Rusia y otros países, así como un porcentaje considerable en lugares de Occidente como Europa del Este o la América Profunda sigue perteneciendo a estos grupos.

Pero soy optimista y creo que al final triunfará el bien, tal como ha sucedido repetidamente en numerosas batallas culturales desde hace 3 siglos.

Mi regalo de Navidad al mundo es hacer lo que estoy haciendo para conseguir un Cristianismo 100% benigno, lo que tendrá un impacto importante en el bienestar de muchos animales humanos y no humanos. ¿Y cuál va a ser tu regalo navideño al mundo?

Xavier Paya