¡NO DAÑEMOS!: DESAUTORICEMOS LOS TEXTOS DE LA BIBLIA QUE LEGITIMAN LAS DICTADURAS Y LA ESCLAVITUD

San Pablo afirmó (Romanos 13:1-4) que hay que someterse siempre a toda autoridad, porque ésta siempre emana de Dios y por tanto ir contra cualquier dictador o déspota, por represivo o cruel que sea (como Hitler o Stalin), es ir contra Dios.

Además, lo dijo en el contexto del Imperio Romano en que vivía, muy opresivo y represivo, basado en la dominación, la conquista y el sometimiento de los conquistados. De hecho, a bastantes de éstos les robaban sus tierras y les convertían en esclavos, estimándose que que un 35% aproximadamente de la población total lo eran. Y cualquier desobediencia o rebelión contra esa tiranía era reprimida con castigos muy crueles, como crucifixiones, en que la aves de carroña iban arrancando la carne a las víctimas.

Tal vez San Pablo estaba tan imbuido en la mentalidad de su época como un pan empapado de aceite.  Y como consecuencia creía que ese orden establecido tan injusto era correcto. Y/o tal vez le interesó ser práctico, exigiendo a sus seguidores la obediencia a las autoridades para que éstas fuesen más tolerantes con los cristianos.

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Sea la cual sea la causa por la que San Pablo dijo lo que dijo, la consecuencia de ello es que ha servido de base para legitimar durante muchos siglos el poder arbitrario de los monarcas y los privilegios y abusos de nobleza y clero, así como más tarde de regímenes autocráticos y opresivos. Todo ello por la gracia de Dios, que supuestamente les otorga una especie de poder notarial por el que les autoriza a que hagan y deshagan todo lo que quieran, por abusivo y cruel que sea.

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Por todo lo anterior, conviene ver esos versículos en el contexto histórico en que se veía la tiranía como algo normal y no como la voluntad de un Dios recto e íntegro.

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En cuanto a la esclavitud, se ha venido legitimando en base a los siguientes versículos, entre otros:

Antiguo Testamento:

Levítico 25:44-46, que permite tener esclavos siempre y cuando provengan de otras naciones o religiones. Los considera simples propiedades, por lo que el propietario se puede servir siempre de ellos y dejarlos en herencia. En cambio, entre judíos no se han de dominar con dureza (de lo que se desprende que a los esclavos procedentes de otras etnias sí se les puede tratar con esa dureza).

Exodo 21:20-21, que autoriza incluso golpear a tu esclavo y si sobrevive un día antes de morir no has hecho nada punible.

VERSÍCULOS QUE APOYAN LA ESCLAVITUD

 

Nuevo Testamento:

Pedro 2:18, en que San Pedro ordena a los esclavos que sean sumisos a sus amos, incluso a los más déspotas y maltratadores.

Efesios 6:5, en que San Pablo obliga a los esclavos a que sean obedientes y serviciales, con temor (término del que se desprende que deben aceptar el miedo constante a que en cualquier momento sus amos les azoten o maltraten de cualquier otra manera típica de aquella época, sin ninguna muestra de rebeldía, siempre con la cabeza gacha y encogidos).

Tito 2:9-10: en que San Pablo quiere, una vez más, que los esclavos sean sumisos y complacientes con sus dueños esclavistas, sin rechistar en ningún momento.

Es a causa de dichos textos  que durante casi toda la historia de la Iglesia el Derecho Canónico ha aprobado la esclavitud, siempre que se hiciesen esclavos de pueblos con otras religiones. Y de hecho, el Catecismo actual sigue sin desaprobar la esclavitud, probablemente porque no quiere contradecir a la Biblia, puesta sobre un gran pedestal. Y es debido a dichos versículos también que de los cientos de Papas que ha habido casi todos han estado a favor de la esclavitud, salvo los más recientes, influidos por el liberalismo.

Las ideas de la Biblia sobre la esclavitud no son sólo propias del cristianismo fundamentalista, sino de la mayor parte de culturas que se crearon en casi todo el mundo a partir de un cierto punto del Neolítico hasta la penetración de las ideas liberales en el siglo XIX, que fue el que ocasionó la abolición de la esclavitud. 

Por ello, los pasajes anteriores conviene entenderlos no como la palabra de un Dios bueno y amoroso, sino en el contexto de las sociedades que existieron desde el Neolítico hasta la Ilustración basadas en la dominación, la apropiación y la cosificación de seres humanos y no humanos: personas conquistadas reducidas a esclavitud o diferentes tipos de servitud, esposas e hijos a simple propiedad del pater familias y animales a mera mercancía.

Por consiguiente, convendría reformar el Catecismo para desaprobar esos versículos tan dañinos y condenar la esclavitud. De hecho, todas las confesiones deberían hacer los cambios necesarios sobre estos temas.

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Gracias por compartir para que se lleven a cabo,