¡EVITEMOS DAÑEMOS!: ABRÁMONOS A LA INMIGRACIÓN INOCUA Y EVITEMOS LA DAÑINA

Hay un tipo de inmigración inocua y otra dañina, una que viene a sumar y otra a restar:

  • Recibamos con brazos abiertos a los inmigrantes de bien, pero expulsemos a los delincuentes y terroristas.
  • Abramos las puertas a los que vienen a aportar (trabajar, invertir, emprender, generar o como mínimo mantenerse a sí mismos y las personas a su cargo), pero cerrémoslas a los que vienen a aprovecharse del resto de la sociedad, abusando del sistema de ayudas y obligando a otros a trabajar gratis para que ellos puedan vivir sin trabajar.
  • Acojamos a los que vienen a respetar a los derechos y libertades de los demás, pero no a los que vienen a pisotearlos, y mucho menos a los que quieren imponer leyes religiosas nocivas e injustas al conjunto de la sociedad.
  • Evitemos el racismo y la xenofobia, pero también el buenismo ingenuo y despreocupado incapaz de ver las orejas del lobo causante de daños a inocentes.

Todos los países que no han aplicado lo anterior han sufrido una degradación social, con problemas en ocasiones graves. Ello ha llevado a que la mayoría de esos estados se hayan arrepentido de ese gran error y haya dado un giro en política de inmigración, aunque cuando ya era demasiado tarde.

Es el caso de Suecia, donde la mayoría de los refugiados sirios, iraquíes, etc. que acogieron hace casi una década no trabajan y viven a costa del resto de la sociedad, causando además graves problemas de seguridad y violencia y guetos en los que ni las ambulancias se atreven a entrar. O Alemania, donde aproximadamente la mitad de dichos refugiados siguen viviendo de las ayudas sociales. 

O Dinamarca, donde el 64% de los refugiados palestinos que acogieron en 1992 tienen antecedentes penales. O de Finlandia, Noruega, Italia, Gran Bretaña, Francia, Países Bajos, etc., donde las sociedades receptoras se han hartado de inmigrantes abusivos, por lo que sus gobiernos se han visto obligados a hacer un viraje en su política de inmigración cuando el mal ya está hecho y no se puede solucionar.

Da igual la raza o el país de origen, pero el nivel de abusividad no. Por tanto, seleccionemos bien a nuestros nuevos ciudadanos, ya que el capital humano es lo más importante de cualquier país, más incluso que en las empresas. Las sociedades humanas ya tienen bastante toxicidad como para aumentarla y ya padecen suficientes problemas como para buscarse otros nuevos innecesariamente.

Un sistema de selección es por puntos, orientado a la integración laboral y cultural, como en Australia, Canadá y especialmente Nueva Zelanda, donde se prioriza la atracción del talento y la inversión. Cuanto más elevado es el nivel de estudios de un inmigrante, menos probabilidades hay de que se trate alguien que vive y quiere seguir viviendo en el siglo XVII en vez del XXI. 

Por ejemplo, es poco probable que un científico, un artista o que un graduado que viene a hacer un Máster sea un analfabestia que quiere matar, encarcelar, maltratar o privar de derechos a homosexuales, apóstatas o mujeres libres. O que alguien que huye de su país porque está amenazado por ser ateo o librepensador sea un yihadista que viene cometer actos terroristas contra infieles. Y cuanto mayor importe de dinero puede acreditar para ser aceptado en un país menos probabilidades hay de que venga a aprovecharse de las ayudas sociales.

Se puede distinguir dos tipos de inmigración tóxica, aunque a veces coinciden: la que viene a causar daños sociales y la que causa daños económicos:

INMIGRACIÓN QUE VIENE A CAUSAR DAÑOS SOCIALES

Es una marcha atrás lo que sucede en algún municipio de Michigan, en que la mayoría musulmana conservadora impone al resto un retroceso en libertades, a través de sus políticos que han tomado el poder. Y más todavía que en algunos países occidentales se creen partidos islámicos que quieren imponer la sharía. A diferencia de los musulmanes liberales y modernos, el Islam tradicionalista, especialmente el fundamentalista, es incompatible valores occidentales de libertad y tolerancia.

La inmigración benigna y considerada con los demás aporta cosmopolitismo y riqueza, siendo cuanto más variada más enriquecedora, mientras que la opuesta trae un multiculturalismo caracterizado por la degradación, con sociedades paralelas atrasadas, encerradas en sí mismas y tercermundistas, algunas incluso medievales.

En Occidente nos hemos vuelto algo civilizados tras muchos siglos de barbarie y hemos alcanzado, con mucho esfuerzo, considerables avances en el plano social, político, económico, tecnológico, educacional, etc. Para que no haya retrocesos, es necesario que los que vengan sean occidentales, occidentalizados o como mínimo compatibles con los valores occidentales. 

Es decir, conviene venir ya integrado, tanto a nivel económico como en los valores del respeto a los demás. Porque de los que no vienen integrados, algunos se acabarán integrando pero otros no, y este segundo grupo acabará siendo un problema para los demás, a veces incluso grave.

Ha costado mucho sacrificio para conseguir una sociedad más justa y con mayor bienestar. De hechos algunos han dado su vida o han sido encarcelados y torturados por su lucha por un mundo mejor. No retrocedamos ni un solo paso, sino sigamos avanzando siempre.

 Xavier Paya 

Iniciativa ¡NO DAÑES!

www.institutodelbienestar.com

NO HAGAMOS DAÑO A NADIE, salvo legítima defensa contra el agresor.

 

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